
Los hermanos Antonio y Tomás Fontán Guillán emigraron hace cien años a Trintxerpe procedentes de A Pobra, localidad en la que dejaron atrás su vida de pescadores, que ejercían junto a su padre en una embarcación familiar por la ría arousana. A principios de la primavera de 1915, ambos se subieron a bordo de un barco a vela y vapor que hacía la ruta entre puertos de Galicia y la costa cantábrica para, como hacían otros muchachos de su pueblo al llegar a cierta edad, para probar suerte con el objetivo de tener una economía más estable y, a la vez, adquirir cierta experiencia como marinos.
Tras varias entradas en puertos bañados por el Mar Cantábrico, llegaron a Pasajes, donde permanecieron varios días mientras limpiaban las bodegas y dando una vuelta por el muelle se enteraron que ciertos armadores necesitaban hombres para la pesca y que pagaban bastante bien, y decidieron quedarse tras informar a su patrón del desembarco. Muy pronto, sus compañeros pudieron comprobar la experiencia que atesoraban estos hermanos y que no había nada que se les resistiera, pues dominaban muchas artes. El armador les preguntó si sabían de otros marineros que quisieran embarcar en la pesca, y fue entonces cuando uno de ellos fue a buscar a sus familiares, que poco a poco fueron llegando, aunque no tan pronto como lo hubieran deseado, pues se encontraban con el problema de que no había viviendas.
Según se fueron construyendo nuevas edificaciones, acabaron instalándose en el citado distrito o barrio donostiarra. En 1925 nació el que sería el primero de los Fontán nacidos en San Sebastián y desde entonces se cuentan un total de seis generaciones de esta familia originaria de A Pobra en ese lugar, y cuyo devenir se pudo seguir a través de una exposición que se exhibió en la Tenencia de Alcaldía de Trintxerpe y en la que se combinaron numerosas fotografías con textos que relatan la historia de esta familia. ,Se incluye el relato de abuela Pepa, que fue la última en llegar, pues tenía morriña de su tierra natal, y que murió el día 8 de junio de 1964, a los 100 años, tres meses antes de que naciera su primera tataranieta.






















