
Las cuatro diputaciones y la Xunta de Galicia se dieron ayer un mes de margen para estudiar la explotación pública directa de los consorcios y parques comarcales entre los que se encuentran los de O Salnés. Ni el gobierno autonómico, ni los provinciales se mostraron contrarios al cambio de modelo que los profesionales de antiincendios llevan años reclamando, pero todos enumeraron los escollos que este cambio supondría.
Coincidieron en señalar la revisión de costes, porque ninguno quiere incrementarlos. Y este parece ser uno de los principales argumentos para el no, ya que hace unos meses se hablaba de la dificultad de rescatar las concesiones por las contraprestaciones económicas con las que habría que indemnizar a las empresas.
La Xunta, por su parte, lanzaba también un aviso a navegantes: “O paso dun sistema de xestión indirecta a un sistema directo conlevaría previsiblemente a apertura dun proceso de selección no que pode non estar garantida a permanencia nos seus postos á totalidade do persoal que actualmente presta os seus servizos”. Con todo, los bomberos llevan años reclamando la regularización de los procesos de acceso al cuerpo.
Actualmente, parques como los de Vilagarcía y Ribadumia, integrados en el Consorcio Provincial de Pontevedra, se gestionan a través del llamado sistema indirecto, esto es, con empresas privadas en régimen de concesión. Los bomberos quieren que las administraciones los atiendan directamente, sin intermediarios comerciales y defienden que así, sin buscar rentabilidad ni beneficios, se podría mejorar el servicio.
El conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, indicó después de la reunión mantenida ayer que esta no es la primera vez que se habla del cambio de modelo y enfatizó en que privado o público “non é unha cuestión de ideoloxías”. En todo caso, el sistema actual “é un exemplo de coordinación”, apuntaron desde la Xunta.
No obstante, las diputaciones gobernadas por la izquierda (Pontevedra, A Coruña y Lugo) defendían que “a xestión directa é a máis axeitada para os servizos públicos”, aunque también advertían de la necesidad de revisar detalladamente los pros y contras y plasmarlos en informes que traer a un próximo encuentro dentro de un mes. Será entonces, con todas las cartas sobre la mesa, cuando se tome la decisión final.




















