
Poco o nada hay que en este mundo que pueda vencer a la ilusión de los niños. Y ayer quedó demostrado durante el desarrollo de las Cabalgatas de Reyes en los cuatro municipios de O Barbanza. Durante las horas previas, la lluvia intermitente hizo que se mantuviera la incertidumbre si se podría realizar el recorrido según lo inicialmente previsto o tendría que echar mano de un plan B. Incluso, en algún caso, como en A Pobra, se llegó a poner en marcha tras un fuerte chaparrón, pero al dar un respiro se optó por llevar a los Reyes Magos del polideportivo de Venecia al muelle para iniciar el desfile, que no se vio interrumpido ni empañada por ninguna incidencia hasta que remató con una fiesta y actuaciones musicales.
Previamente a la cabalgata pobrense, la primera en arrancar fue la de Riveira, y lo hizo con una docena de carrozas, aunque la de la estrella, que iba en segundo lugar, no pudo rematar el desfile, al quemarse el embrague del vehículo que la arrastraba. Lo hizo por el recorrido más largo de los programados por el casco urbano para el mayor disfrute de los niños y también de los que lo dejaron de ser hace mucho tiempo. Tras ser recibidos por el alcalde, los Magos de Oriente dirigieron unas palabra desde el balcón, y luego se sortearon tres equipos completos de monopatín con casco y protecciones entre los que entregaron su carta al cartero real. Luego, recibieron a los niños en los soportables de la casa consistorial y les entregaron caramelos, como anticipo de los regalos que les iban a dejar por la noche en sus casas.
Desde el entorno de la iglesia de Lampón salió la comitiva que acompañó a Melchor, Gaspar y Baltasar y que completó el recorrido sin necesidad de echar mano de los autobuses que se fletaron por si llovía. Pese a algún que otro chaparrón, todos aguantaron estoicamente hasta llegar al Concello para la recepción oficial. En Rianxo, el alcalde relató que tras ir con un barco a recogerlos en un transatlántico, los Reyes Magos pudieron realizar el recorrido en una cabalgata, algo más reducida de los previsto, en la que el mar fue protagonista. Tras su discurso y el de Melchor, llegó el momento deseado en que los niños pudieron estar cerca de los personajes que alimentan su ilusión.




















