
Después de los ríos de tinta que corrieron con la polémica implantación del sentido único en el vial de acceso hacia el puerto de Aguiño, en el tramo de la Rúa Francisco Lorenzo Mariño, entre los cruces de las calles Lagarto y Carreiro, y que generó un fuerte rechazo de comerciantes y vecinos, el alcalde de Riveira se comprometió en la reunión con afectados por dicho proyecto a que se mantenga el doble sentido de la circulación. Eso si, Manuel Ruiz agregó que ello no supone renunciar al objetivo de que la actuación mejore la seguridad viaria, motivo entre otros por el que la Diputación asumió la obra.
Ruiz Rivas considera que así da cumplimiento a su oferta de recibir y escuchar a los principales afectados antes de decantarse por una alternativa, pero sin ser necesario a esperar al desarrollo de la obra para tomar una determinación. Según varios asistentes, el alcalde trató de convencerles de los beneficios de la dirección única en varias ocasiones, aunque les dijo que se preguntasen quién fue el impulsor de dicho bulevar y de la dirección única. De todos modos, el regidor insistió en el refuerzo de la seguridad viaria, pues si la obra se limitase a renovar los servicios se corre el riesgo de perder la inversión, por ser esta última una competencia del Concello. Y recordó su compromiso de que la seguridad de los peatones predomine sobre los vehículos a la hora de ejercer la acción de Gobierno.
Ante la voluntad mayoritaria de que se conserve el doble sentido, Ruiz formuló la propuesta de rectificar el eje de la carretera y cambiar la alineación de las aceras, para permitir nuevas plazas de aparcamiento sin perder los dos carriles y, a la vez, se cumpla el objetivo de ampliar las aceras donde no cumplen el mínimo recomendado de 1,50 metros. Así, el margen izquierdo en dirección a Aguiño contará con un ancho de 1,80 metros, y el opuesto 1,50 metros, lo que posibilitará crear, en opinión de los técnicos, unas 35 plazas de aparcamiento a mayores de las actuales. Cabe recordar que esta fue la postura que mantuvo el concejal aguiñense Vicente Mariño, por petición de sus vecinos, y que motivó que rompiera la disciplina de voto del PP rechazando el proyecto. Otra alternativa que se puso sobre la mesa, pero que se aceptó, fue mantener las aceras tal u como están ahora, convirtiendo las plazas de estacionamiento en aparcamientos express, de uso gratuito y con límite de tiempo.
Como resultado del acuerdo, el Concello planteará a la Diputación un modificado, a coste cero, del proyecto. El resto se mantendrá como está diseñado, con la construcción de 6 pasos de peatones elevados, instalación de red de pluviales, renovación de aceras, canalización eléctrica subterráneas, el precio de licitación (464.878 euros) y el plazo inicial de ejecución (10 meses).




















