
Si la presencia de fieles en la romería de San Alberto fuese un indicio del número de bodas que se celebrarán durante los próximos doce meses en Riveira, parece que en las iglesias, concellos y juzgados no tendrán mucho trabajo en ese tiempo. Y es que el frío y el fuerte viento que reinaron en la jornada de ayer, acompañados de algún chubasco, no animaron a mucha gente a subir a este monte riveirense que atesora, según los entendidos, la única muestra del románico puro de O Barbanza, que es la capilla de principios del siglo XII. De hecho, incluso a primera hora de la tarde levantaron para marcharse algunos de los puestos de venta de rosquillas instalados desde primera hora de la mañana.
De hecho, tampoco fueron muchos los estudiantes que aprovecharon para secundar esta tradición de acudir a la romería con las mochilas llenas de viandas y bebidas, en lugar de libros, aprovechando que en los centros educativos hacen de manera excepcional la vista gorda con las faltas de asistencia. De hecho, se contaron las pandillas que se acercaron al merendero o se subieron a algunas piedra en torno a las que “facer a festa”. Hubo quien cumplió con la tradición de “cambiar a tella” para encontrar, conservar o cambiar de pareja. Otros fieles acudieron a las mismas oficiadas, especialmente a la de la tarde, que incluso procesión con el santo alrededor de la capilla, acompañada de la banda de música de Caamaño. Luego se subastaron las seis gallina -una de la raza autóctona de Mos-, un gallo y 20 huevos que fueron ofrecidos a San Alberto. Las pujas no fueron muy elevadas, pues en total se recaudaron 90 euros, que no llegan ni para pagar la pirotecnia, ni la banda de música.






















