
Cada vez que llega el invierno, el Refugio de Animales teme que la ladera de monte sobre la que se apoya sus instalaciones sufra un fuerte desprendimiento y las piedras de grandes dimensiones que hay acaben sobre los caniles. No sería la primera que se registran corrimientos de tierras y que la protectora tiene que desalojar los más próximos. De hecho, el concejal de Obras, José Ramón Abal, manifestó ayer ser consciente de la “situación de peligro” y comunicó que se actuará de manera “inmediata”, buscando primero una solución técnica para evitar los desprendimientos.
Esta no parece sencilla y podría consistir en extraer esas piedras de grandes dimensiones, pero Abal reconoció que tampoco saben si será la más oportuna y que con medios del Concello será complicado abordar la situación. Por este motivo, estudiarán la contratación de un cantero y de maquinaria con vehículos capaces, solicitando presupuestos.
Lo que el concejal tiene claro es que tiene que “ser de inmediato”, a poder ser en verano, porque “estamos realmente preocupados pola situación de peligro”. Además, no deja de llover y es tanta la urgencia que llegó a decir que “si hai que habilitar unha partida farase”. De hecho, el concejal ya estuvo en las instalaciones junto al arquitecto y el jefe de las brigadas para estudiar la situación y fue cuando constataron que la administración precisa de un asesoramiento más experto.
El Concello ya ejecutó en Navidad acciones en este sentido con la tala de árboles de las laderas del perímetro del recinto para evitar que cayeran sobre el Refugio.
Abal Varela explicó también que los trabajadores del departamento que dirige, de obras, servicios y urbanismo, están actualmente centrados en limpiezas en el centro y en las parroquias.






















