
Las lluvias caídas desde primera hora y hasta el mediodía ayer en O Salnés y Ulla-Umia provocaron nuevas crecidas que dejaron una notable relación de incidencias en varios de sus municipios.
Las agrupaciones de Protección Civil realizaron otra jornada frenética para achicar bajos, negocios y viviendas y para cerrar al tráfico carreteras, pistas y pasos subterráneos, en el caso de Ribadumia, incluso rescatando un vehículo que desoyó las señales y se atrevió a cruzar la carretera de la parcelaria entre Cabanelas y Pontearnelas, cortada desde bien temprano.
Esta zona fue de las más castigadas este viernes. Hacía días que el Umia amenazaba con salirse de su cauce y ayer a primera hora ocurrió, anegando Pontearnelas en el entorno del puente de Os Padriños, el náutico de Cabanelas y el gimnasio, que el Concello tuvo que cerrar a los usuarios de mañana. Son escenarios habituales de las inundaciones en invierno, como también lo es otro de los puntos más problemáticos de este tramo del cauce del Umia: Vilanoviña (Meis).
El agua ocupó fincas y cultivos desde hace varias jornadas, también en el lugar vecino de As Aceñas (Vilanova), pero ayer el río tomó más espacio, afectando a varios negocios y naves de la zona, como Parrillada Umia, un establecimiento en el que es ya raro el invierno en el que no sufren la crecida del río.
en ulla-umia
En la comarca vecina de Ulla-Umia seguían también ayer los problemas, siempre pendientes del embalse de Caldas. La villa termal acusó la crecida de sus ríos, llegando el Umia casi al nivel de la carretera del puente y anegando zonas próximas a la Casa Consistorial. Los paseos fluviales siguieron cerrados o directamente anegados y Protección Civil y la Policía en alerta, al igual que muchos vecinos, achicando agua de viviendas y negocios en la zona inundable.
Cuntis volvió a ser otro de los focos centrales del problema, liderando las incidencias la calle Bernardo Sagasta, donde crecía el malestar por el deficiente sistema de las nuevas redes hídricas tras una ambiciosa reforma practicada el año pasado.
Bodegas, viviendas, garajes y negocios varios sufrieron la entrada del agua a primera hora y Protección Civil regresó a los mismos escenarios en los que ya había trabajado el jueves, con ayuda de la Axencia Galega de Emerxencias (Axega) para el achique de los espacios tomados por el río. También Portas y Valga vivieron episodios similares, con carreteras cortadas y propiedades inundadas.




















