
Pasadas las diez de la mañana los alumnos del CEIP de Portonovo interrumpieron sus clases al escuchar la sirena que alertaba de que se estaba produciendo un incendio en las instalaciones, concretamente en la zona del laboratorio. Inmediatamente, sin saber que se trataba de un simulacro, los niños hicieron caso a sus profesores y pusieron en práctica las normas incluidas dentro del Plan de Protección del centro que tantas veces habían ensayado.
Un minuto después de sonar la alarma el 112 ya estaba al tanto de lo que había ocurrido y los responsables del centro solo necesitaron tres minutos para evacuar a los 372 alumnos, un tiempo récord, según explicó el propio director.
En ese momento una dotación del Servicio Local de Emergencias de Sanxenxo llegó al lugar y agentes de la Policía Local se encargaron de regular el tráfico en las inmediaciones para facilitar el acceso al colegio del camión de bomberos.
El personal municipal se ocupó de apagar el fuego y los niños y niñas pudieron ver cómo salía humo de ese aula cuando abandonaron ordenadamente las instalaciones para resguardarse en el área exterior del recinto.
Tras extinguir el incendio, los bomberos abrieron las ventanas del espacio afectado para airear y, una vez comprobada la inexistencia de peligro, permitieron que se reanudase la actividad en el colegio portonovés, hasta donde también se desplazó el concejal de Seguridad Ciudadana, Salvador Durán, y representantes de Bombeiros do Salnés.
El simulacro también iba a contar con la presencia de una ambulancia del 061 que finalmente no pudo acudir al surgir una emergencia real.
El director del centro portonovés explicó que el simulacro se llevó a cabo de manera casi perfecta y explicó que todavía quedan algunos detalles por pulir, aunque se mostró muy contento con el resultado.




















