
El Arosa se reencontró con la victoria cuatro jornadas después al derrotar ayer en A Lomba al Barco con un solitario tanto de Sylla. Un resultado corto de acuerdo con los méritos locales en una segunda parte en la que tuvieron muchas ocasiones. El equipo de Jorge Otero se sitúa en el cuarto puesto de forma provisional a la espera de lo que haga hoy el Vilalbés en Ribadumia y mañana el Bergantiños en Vilalonga.
Fue un partido para recobrar sensaciones. El equipo estuvo bien con la pelota en la segunda parte y supo atacar los espacios. Hasta ocho ocasiones claras para hacer el segundo fue capaz de generar. Además dejó su portería a cero. Le anularon dos goles dudosos por fuera de juego. Solo la incertidumbre del resultado dio emoción al duelo, por eso en A Lomba planeaba la sensación de que sin hacer nada el Barco podría empatar al final en una jugada aislada después de perdonar tanto. No fue así, el Arosa recuperó su mejor versión en la segunda parte, fue muy sólido aunque poco efectivo.
Prácticamente durante todo el primer cuarto de hora el Barco jugó en inferioridad numérica por el encontronazo que sufrió el central Pablo Corzo, que tuvo que dejar el campo. El Arosa lo aprovechó para llevar la iniciativa y dominar. Acertó en su primera ocasión clara. En el minuto quince, Julio Rey dejó la banda izquierda y se fue hacia el centro, para maniobrar y poner un centro cerrado desde la derecha con la zurda. El portero Vicente dudó, Sylla fue a disputarle el balón aéreo y le ganó la acción para marcar el 1-0. De inmediato el técnico visitante Javi Rey, que sancionado siguió el duelo desde la grada, hizo el cambio de Corzo por el delantero Ballesteros.
Clave Julio por dentro
El Barco se reestructuró completamente y pasó a dominar, tuvo el balón y sometió a un Arosa al que el 4-4-2 no le funcionaba ni para defender ni para contragolpear. En los balones a la banda izquierda a Beceiro encontraron su filón los de Valdeorras. El coruñés, fichaje frustrado del Arosa hace unos meses, perdonó el empate a los veinte minutos. Le ganó la espalda a Fran Matos, pero se entretuvo en el mano a mano ante Lloves y llegó providencial el central Aitor Díaz. El Barco siguió dominando y jugando mejor que un Arosa que se limitaba a defender y a tratar de apagar fuegos.
Hasta que el técnico Jorge Otero acertó a sacar a Julio Rey de la banda y situarlo por detrás del punta Monroy, pasando a Sylla a la izquierda. Esa simple variación equilibró al equipo local, que no solo dejó de sufrir, sino que estuvo más cerca del 2-0. De hecho lo marcó en el tiempo de aumento de la primera parte, pero el colegiado lo anuló por un supuesto fuera e juego de Sidibé, que cabeceó totalmente solo en el punto de penalti una falta lateral.
En la segunda parte el Barco salió con determinación para empatar y tuvo una ocasión muy clara en el minuto 50. En un córner, el balón llegó al segundo palo donde remató con el pie totalmente solo Iago Beceiro, entre Lloves y el poste evitaron que el balón se colase en la portería local. A partir de ahí fue un monólogo de un notable Arosa. Con la entrada primero de Eloy en el minuto 58 y luego de Hugo, tuvo el control de la situación y generó ocho ocasiones de gol en la última media hora. El Barco ni se acercó a la meta de LLoves. Fue todo en una sola dirección, faltó el gol. Lo hizo Monroy en el 62 a pase de Julio, pero el colegiado lo anuló por fuera de juego bastante dudoso. Eloy, a centro de Suso, y luego tras triangulación de alta escuela de Hugo y Julio, tuvo dos opciones claras. También los laterales Suso y Fran, lo que demuestra el despliegue local. Victoria justa y corta para meter presión a sus rivales. l






















