
Para una parte de la afición del Arosa el play-off de ascenso a Segunda B que jugará el equipo el próximo mes de julio en formato “final four” será un acontecimiento novedoso, al ser el primero en 27 temporadas. No así para gran parte de la plantilla, y es que 15 de los 21 jugadores tienen experiencia en promociones de ascenso a Segunda B. Esta madurez en el vestuario aumenta las opciones del conjunto de Rafa Sáez, un entrenador que sabe que el aspecto mental va a desempeñar un papel determinante. Tanto en las circunstancias de la preparación previa, que arranca el lunes, como en el control de la ansiedad a la espera de los partidos.
El técnico arlequinado confeccionó el equipo este verano no solo con la intención de colarse de una vez por todas entre los cuatro primeros, sino también con la idea de luchar por el ascenso llegado el play-off.
El Arosa cuenta con futbolistas curtidos en este tipo de batallas, con carácter ganador y que se sienten cómodos en situaciones de presión. Empezando por uno de los últimos en llegar, el central santiagués Sergio González “Catú”. Un fichaje de lujo en el mercado invernal que se gestó a fuego lento durante varios meses. Catú solo jugó seis partidos con el Arosa esta temporada, suficientes para ofrecer un alto rendimiento. De hecho marcó 4 goles. En sus tres anteriores temporadas en Tercera División, dos con el Compostela y la pasada con el Racing de Ferrol, vivió play-offs y ascendió a Segunda B. “Llevo 3 de 3 y el de este año será el cuarto ascenso”, escribe entre bromas pero con la confianza que le reporta su trayectoria.
El madrileño Jorge Sáez es el jugador de la plantilla que más veces se ha visto en una situación como la actual. A sus espaldas lleva 5 play-offs de ascenso a Segunda B, tres con el Bergantiños, uno con el Avilés y otro con el filial del Rayo Vallecano, con el que consiguió ascender tras ganar la liga y eliminar al Hospitalet. “Llevo cuatro años seguidos consiguiendo play-off pero gafado para ascender, a la quinta va la definitiva”, dice con ambición..
Los laterales
Los laterales Cotilla y Adrián Gómez también saben lo que es ascender a Segunda B. El vigués lo consiguió hace tres años con el Rápido de Bouzas, mientras que el argentino jugó dos play-off con el Pontevedra, el segundo en 2015 supuso el retorno a la categoría de bronce del conjunto granate, que también celebró Pedro García, que desempeñó un papel importante en ese éxito. El polivalente futbolista vigués vivió la experiencia de una promoción con el Boiro, dos años antes del ascenso del equipo barbanzano. En esa plantilla histórica del Boiro que logró tocar el cielo en Mieres en 2016 estaban Suso Martínez y Oumar Sidibé. El burkinés ya había jugado play-offs de ascenso a Segunda B con el Pontevedra y el Deportivo B, incluso uno a Segunda A con el Badalona. Mientras que Suso, al igual que Pacheco, había vivido una experiencia con el Pontevedra.
Otro que sabe lo que es ascender a Segunda B es Manu Rodríguez. Solo jugó un play-off, con el Compostela, y lo ganó. El centrocampista de Moraña desempeñó gran parte de su carrera en Segunda B, un total de seis temporadas, las mismas que Manu Táboas y Pedro García, una menos que Catú y una más que Jorge Sáez y Pedro Beda. Y es que son una docena los futbolistas del Arosa que tienen pasado en la categoría a la que ahora pelean por ascender.
El santiagués Mon jugó los dos últimos años por subir con el Compostela, Róber disputó eliminatorias en tres temporadas, dos de ellas con el Choco y una con el Compos, mientras que Pedro Beda está acostumbrado las últimas temporadas a jugar hasta el mes de junio, ya que disputó play-offs con el Jaén y el Linares. Por su parte Joel Sanabria participó el año pasado en el play-off con el Móstoles. Javi Otero tiene experiencia con el Pontevedra y el Cerceda, mientras que Julio Rey estaba en el Pobla de Mamufet que logró ascender a Segunda B, aunque el vilagarciano, cedido por el Espanyol en aquella época, no participó en los partidos de play-off. l








