
Fexdega cerró ayer por la noche sus puertas a los tesoros antiguos y a los productos más “vintage”. Lo hizo tras tres días en los que el recinto ferial de A Maroma acogió la primera edición de la Feira de Antigüidades en la que estuvieron presentes casi medio centenar de anticuarios llegados de distintos puntos de España. Público llegado de diferentes enclaves de la provincia se acercaron hasta Vilagarcía para revolver entre cientos de productos de lo más variopintos y con precios adaptados a todos los bolsillos. La primera edición de la Feira de Antigüidades ratifica el interés de la comarca arousana por lo antiguo, de ahí que esta cita ferial que recaló ahora por primera vez en la capital de O Salnés tenga vocación de volver en años venideros y consolidarse como una cita fija en el calendario de Fexdega.
Lo cierto es que la feria de antigüedades no fue solo un lugar para la compra de los amantes de lo antiguo y de lo “vintage”, sino también una oportunidad única para dar un paseo por la historia. En los diferentes puestos los que asistieron tuvieron la oportunidad de encontrarse con verdaderos tesoros.








