
Boiro y Ribadumia empataron ayer en Barraña 1-1 y alargan sus rachas sin perder otra semana. Los locales suman once jornadas sin conocer la derrota, si bien el resultado les frena en su pulso particular por el liderato con el Cerceda. El Ribadumia lleva siete jornadas sumando. Está muy fuerte el equipo de David Sierra. Lo demostró jugando con mucha personalidad en un escenario difícil. Sigue fuera de descenso directo otra semana. Haciendo camino poco a poco a la permanencia. Marcaron los pichichis de cada equipo. Changui fue profeta en su tierra y adelantó al Ribadumia, pero respondió antes del descanso Cano.
El Ribadumia salió dispuesto a presionar e incomodar al Boiro para recuperar en campo contrario e impedir que los de Lemos conectaran con su tridente de ataque, la CRH (Cano, Rivera y Hérbert). A la vez que trató de hacer daño por las bandas, explotando sobre todo la derecha con Hugo. Y así llegó el primer gol. En un centro del pontevedrés cabeceado por Changui al fondo de la red. Un golazo que Changui dedicó al palco de Barraña, reivindicándose.
El tanto reforzó al intensidad con la que jugó el Ribadumia en Boiro. Los locales no estaban cómodos porque no eran capaces de dominar y someter con la pelota a su rival. Pero se encomendaron a la calidad invidual de su tridente de ataque. El primero en aparecer fue Rubén Rivera. El meta Javi Sánchez empezó a entrar en acción.
El Boiro inclinó el campo y comenzó a generar ruido en el área visitante. Y así llegó el empate en una acción de estrategia. Lanzó Hérbert con su particular guante en la zurda y remató el pichichi de Tercera, Jorge Cano. Tras el empate el Boiro perdonó el segundo. La tuvo Rubén Rivera a centro de Cano. El delantero cabeceó con todo a favor en el punto de penalti por encima del larguero. El Ribadumia aún no se había sacado el susto del cuerpo tras el segundo zarpazo de la “CRH”. Los de David Sierra capearon el temporal hasta el descanso y dieron un par avisos en remates de Changui y Paco tras activar otra vez su efectiva presión en la medular.
El partido, que tuvo bastante ritmo, no decayó en la segunda parte. El Ribadumia empezó muy bien, con un par de llegadas. Los dos técnicos, excompañeros hace quince años como futbolistas en el Endesa, fueron moviendo ficha. Lemos dio entrada a Fidi por Suso en el intermedio y recompuso la defensa. Luego metió a Yahvé para fortalecer la medular. Sierra también dio entrada a Mou. En la última media hora el partido se abrió mucho. Fue un ida y vuelta, con opciones para ambos. En el Ribadumia acabaron bastante enfadados con el arbitraje al entender que no les señalaron bastantes contactos como faltas. Los errores en la elección del últimos en contras de igualdad numérica evitaron que llegara el 1-2. El Boiro también empujó y tuvo una gran ocasión en un remate de Romay que detuvo Javi Sánchez en el primer palo. Los locales llevaron peligro a balón parado, pero su rival ya no dio más opciones de remates claros como en el gol de Cano.




















