
El Villalonga se proclamó ayer en Castro campeón gallego de Preferente al empatar 2-2 ante el equipo local en un accidentado partido haciendo valer la victoria por la mínima cosechada en San Pedro la pasada semana. A 17 kilómetros de Lugo, los celestes cierran con una alegría una temporada sobresaliente. Acaban como empezaron, triunfando. En el partido más largo de la temporada, ya que la lesión de un asistente a diez minutos del descanso dio lugar a un parón, resuelto cuando un árbitro en la grada, que estaba viendo el partido, le suplió y pudo reanudarse el juego.
El equipo de Antonio Fernández empezó con un plan diferente al habitual. Salió un poco más replegado que de costumbre. Los locales tenían el balón pero no generaban ocasiones. El Castro consiguió igualar la eliminatoria en un certero disparo de Novo desde fuera el área mediada la primera parte. El Villalonga pudo empatar. Diego Blanco dispuso de un mano a mano con el portero y Javi Pazos tuvo otra muy clara.
En la segunda parte el Castro bajó sus prestaciones. Sin embargo muy rápido en un córner volteó la eliminatoria con el 2-0. Javi Pazos redujo diferencias solo dos minutos después, aunque el árbitro le dio la autoría del gol a Alfonso, que entró en el descanso por Diego Blanco. El Castro mantuvo el dominio de la pelota pero no creó ocasiones. El Villalonga sentenció la eliminatoria con el 2-2 obra de Pazos tras una buena jugada colectiva y asistencia de Cerqueiras.




















