
Todo se desarrolló según el guión previsto, pero no por ello el pleno de investidura de ayer dejó de constituirse en momento histórico en Ribadumia. El PP perdía formalmente la Alcaldía y cedía el bastón de mando al independiente David José Castro Mougán, gracias al pacto alcanzado esta semana y firmado ante notario con Somos y PSOE.
La sesión fue concurrida, con caras largas entre los conservadores y un público que tuvo que buscar espacio alrededor de la mesa de sesiones y pasillo afuera. A pesar del gentío, no hubo ni un momento de tensión.
Dado el reducido espacio, los concejales juraron o prometieron su cargo, lealtad al rey y a la Constitución desde su propio sitio en la mesa, pasándose un ejemplar de la carta magna. No hay mayor distinción en la elección de una o otra fórmula que una connotación más religiosa con el juramento.
Así, todo el PP juró, la opción de la promesa fue la adoptada por todos los independientes salvo su número uno (que juró). Somos y PSOE también prometieron y el socialista José Ramón González introdujo además las palabras “por imperativo legal” por convicción republicana.
votación nominativa
Concluida la toma de posesión de los ediles, se procedió a la votación a alcalde, que se decidió hacer de forma nominativa: La secretaria municipal leyó el nombre de todos los candidatos, cada uno de los líderes de las fuerza políticas, y preguntó, uno a uno, a cada edil, a quién daba su voto.
Primero le tocó el turno al PP: Todos los concejales votaron por Salomé Peña. Siguiendo la hoja de ruta, se preguntó a los ediles de Independientes, que dieron sin excepción su apoyo a su alcaldable, como también lo hicieron en virtud al pacto preexistente los dos concejales que suman Somos y PSOE.
Así, por siete votos a seis, David José Castro fue declarado ganador de la votación y procedió a jurar nuevamente, ahora ya para asumir el cargo de alcalde, tras lo que se hizo con el bastón de mando entre los aplausos de la mayor parte del público y de la mesa, incluidos los líderes populares.
La emoción afloró en el rostro de Salomé Peña, pero aún así no dudo en levantarse, acercarse al nuevo regidor y felicitarlo, al igual que, acto seguido, hizo Rafael Louzán.
El guante de buena voluntad, pese a toda la carga emotiva y simbólica que planeaba en el ambiente, fue igualmente recogido por el regidor independiente, que agradeció a los ediles salientes “o traballo feito” y de todos los electos deseó “contar coa súa colaboración” para “servir con responsabilidade aos veciños”. Aseguró que asume el bastón de mando, además, “co compromiso dun goberno con transparencia” y reiteró para concluir, y una vez más, “as grazas a todos os veciños de Ribadumia” por el sentido de sus votos.
El tripartito comienza ahora su andadura con el primer compromiso de realizar una auditoría de cuentas y el de atender todas las inquietudes vecinales.






















