
El conflicto en el que desde hace una década está inmerso el Balneario de A Compostela podría estar a punto de resolverse. La Audiencia Provincial de Pontevedra emitió en octubre una sentencia que unifica todos los procesos judiciales abietos entre el Concello de Vilagarcía y la empresa Placomsa, concesionaria del edificio, enfrentadas desde hace varias legislaturas.
El fallo ya está emitido y ambas partes están a la espera de que se les comuniquen los términos desde el organismo judicial, según anunciaron ayer fuentes del Concello de Vilagarcía, que señalaron que este trámite tendría un carácter “inminente”.
Cabe recordar que ya existe una sentencia del Tribunal Superior de Galicia que obliga al Concello de Vilagarcía a devolver el Balneario a la concesionaria en las mismas condiciones en las que se encontraba antes de que fuese sometido a una remodelación.
Sin embargo, existían otros procesos paralelos, como los relativos a los 223.275,14 euros con los que la administración local indemnizó a la sociedad en base al justiprecio fijado por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
El Concello también considera que Placomsa debe hacerse cargo de los 612.474 euros de los fondos públicos invertidos en la rehabilitación del emblemático edificio, necesaria tras casi una década de abandono.
un problema enquistado
En realidad el conflicto se remonta a la época del socialista Javier Gago al frente de la Alcaldía de Vilagarcía. Fue en 2004 cuando se aprobó el rescate de la concesión, tras llevar un tiempo cerrado el edificio que hasta ese mismo año y desde la década de los ochenta llevaba el nombre del conocido restaurador Paco Feixóo.
El conservador José Luis Rivera Mallo ostentaba el mando en Ravella cuando Placomsa obtuvo la concesión hasta el año 2031. Sin embargo, con el rescate de la concesión aprobado por el Pleno de la Corporación en 2004 comenzaron los problemas. La empresa recurrió a los juzgados y finalmente el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia les dio la razón emitiendo una sentencia en la que anula el rescate por un defecto de forma.
Y mientras el conflicto sobre la gestión sigue enquistado, aunque a la espera de abrir un nuevo capítulo con la sentencia de la Audiencia que se dará a conocer de forma inmediata, el Balneario sigue siendo noticia por el mal estado de sus instalaciones. El balcón sobre el que generaciciones enteras de vilagarcianos disfrutaron de guateques y fiestas sigue a la espera de la ansiada reforma a la que obliga Patrimonio. Al otro lado del inmueble (el que da al parque), los ventanales que lucen con orgullo el escudo de Ravella miran hacia una balaustrada derribada durante un accidente y que lleva meses vallada. Y es que cualquier actuación en el edificio está sometida a las novedades judiciales.






















