
El Xuven puso fin el sábado a la primera vuelta con un balance de 8 derrotas y 5 victorias. El equipo de Miguel Ángel Hoyo es décimo, fuera del play-off. Es el máximo anotador de la categoría con un promedio de casi 87 puntos por partido. Pero también es el que más encaja, con casi 86 puntos por encuentro. Un peaje debido al estilo de juego según el técnico Miguel Ángel Hoyo. “Tenemos errores en defensa como todos los equipos, pero en nuestros partidos hay más posesiones y por eso parecen más abundantes esos errores”. El entrenador discrepa sobre las debilidades en defensa que se le atribuyen al Xuven. “No considero que seamos un equipo que no defiende. Los jugadores se esfuerzan mucho, somos de los pocos equipos que presionamos a todo campo, pero eso también implica asumir más riesgos”.
Hoyo está satisfecho en líneas generales con la progresión del Xuven a lo largo de la primera vuelta. “Creo que en cada partido hemos ido a más, hemos sido más completos, en consistencia y recursos defensivos y ofensivos, y eso se nota cada semana”. Lo que no impide que el entrenador detecte lagunas. “El rebote defensivo es algo que nos ha hecho sufrir demasiado”.
De sus 13 encuentros, 7 se resolvieron en finales igualados. El Xuven solo pudo ganar uno, al Clínicas Rincón en O Pombal. En los otros 6 salió cruz. El sábado en la prórroga ante el Zornotza fue el último ejemplo. “Tenemos que mejorar en esos finales, jugarlos mejor. Con un poco más de fortuna podríamos llevar dos victorias más, sería lo normal”.
Para ganar más partidos en la segunda vuelta el entrenador considera fundamental “bajar los puntos del rival a 80, si lo hacemos vamos a tener muchas posibilidades”.
Sobre la mejora a nivel individual dice que no quiere señalar a nadie y espera “que Jesús recupere su nivel físico porque ha sufrido varias lesiones en lo que va de liga”. Su mensaje es claro. “Todo el equipo tiene que dar un paso adelante en el rebote. Es un problema de concentración, de hacer ese esfuerzo”.
chapela en cama
El Xuven empezó a preparar el partido que le espera el domingo en Valladolid con la ausencia del base Adrián Chapela, víctima de un virus que le ha producido fiebre y vómitos. Diouf, compañero de piso, lo sufrió la semana pasada. Chapela estará al menos dos días encamado




















