
Al Céltiga se le notó en exceso que ya no se juega nada. Serán cuatro jornadas (la de ayer y las tres que quedan) demasiado largas para un equipo descendido con demasiada antelación. Y si por encima el rival es un equipo que se está jugando la vida, pues es evidente que la diferencia de ritmo, intensidad y concentración es enorme. El Betanzos llegó al Salvador Otero dispuesto a llevarse tres puntos y los aseguró en la primera parte, a cuyo término llegó ganando ya 0-3.
Tras unos primeros minutos de tanteo, en el 14 Marcos abrió el marcador con un buen gol después de una magnífica jugada combinativa iniciada en la derecha y culminada en la izquierda con un pase a la llegada de Marcos que batió a Vila con un disparo cruzado.
A partir de ahí el Betanzos comenzó a jugar mucho más cómodo ante un Céltiga que no inquietó al portero visitante en todo el partido. En el minuto 19 Peloto puso tierra de por medio con el segundo tanto después de una acción combinativa y un sensacional pase final de Javi Otero, el futbolista de Vilalonga que marca diferencias en la categoría.
Y antes de la media hora el partido ya quedó liquidado con un tercer tanto del Betanzos, en este caso con otro golazo pero de factura muy distinta. Álvaro ejecutó un fenomenal disparo desde 25 metros y el balón entró ajustado al poste.
La diferencia en el marcador provocó que la segunda parte fuese un mero trámite e incluso se pareció más a una pachanga de entrenamiento. Todo estaba decidido y el Céltiga no tuvo respuesta. La entrada de Josiño por el lesionado Juanito le dio más movilidad en ataque y él fue quien tuvo la única ocasión de gol del equipo isleño en todo el partido, pero cuando se disponía a disparar llegó Botana para interceptar el esférico.
Antes ya había marcado el cuarto el Betanzos. El árbitro decretó penalti en un balón que golpeó en el brazo de Óscar García y Álvaro batió a Vila.
A partir de ahí nada de nada y todos estaban esperando que se llegase al minuto 90, incluido el árbitro, que no descontó ni un solo segundo. No había motivos. Y es que ni siquiera hubo tarjetas.






















