
Se llama Rocío Castro, es vecina de Vilanova y vive con su marido y sus dos hijos de tres y seis años en el ático de un edificio próximo a la plaza de abastos del centro.
La historia que ayer quisieron hacer pública comenzaba el pasado mes de noviembre, cuando saltaban a los titulares las primeras inundaciones de la temporada de lluvias, unas precipitaciones que causaron importantes deterioros en el maltrecho tejado de su edificio y que terminaron con el desplome de varios techos y cubiertas de la vivienda.
Con el primer desprendimiento llamaron a su seguro particular, que ya había reparado daños similares hace unos años. Pero ahora es diferente, porque el de la vivienda no cubre las reparaciones del tejado, algo a lo que debe responder la Comunidad de vecinos o el seguro de esta, sostiene. En pleno tira y afloja llegaron las Navidades, que la familia de Rocío tuvo que pasar a medio caballo entre las casas de la madre y de la suegra y un hotel.
“Cae agua por todas partes y los techos están fatal. Mis hijos me dicen: ‘Mami, yo no quiero volver a casa’, porque tienen miedo tal y como está”, asegura la mujer afectada. “Los pequeños están ahora en casa de mi madre y yo vivo en la de mi suegra”, explica.
Rocío Castro pide a alguno de los dos seguros “que nos pongan un piso para poder vivir mientras esto no se repara”. “Estamos pagando una hipoteca y no tenemos dinero ni para un alquiler”, afirma. “Los vecinos ya estamos poniendo dinero para reparar el tejado, pero esto no será posible hasta marzo”. Por ello, busca la solidaridad, “porque una familia no puede vivir así”, lamenta.




















