El Ejecutivo local se interesará por reproducir el cruceiro de San Isidro que derribó la ciclogénesis Gong

Dicen que después de la tempestad llega la calma y el momento de hacer balance de los daños. Uno de los desperfectos más importantes que dejó la ciclogénesis Gong fue el derribó y destrucción total del conocido como cruceiro de Abuín, situado en el núcleo de San Isidro. Después de que operarios municipales retirasen los trozos de monumento religioso, que quedó hecho añicos, desde el Concello se mostraron interesados en recuperarlo. Así lo aseguró ayer el alcalde, Isaac Maceiras, quien indicó que se trata de una pieza propiedad de una familia, que pese a ser de los de menos antigüedad, posee la protección especial que tienen este tipo de elementos constituido por una cruz de piedra sobre una vara del mismo material. Añadió que deben poner todos los medios para que vuelva a lucir nuevamente en ese lugar.
A la espera de un análisis más pormenorizado de la situación en la que quedó el cruceiro de Abuín, Maceiras considera que la destrucción que ha sufrido parece que lleva a pensar en que no sirve para nada Añadió que consultarán con algún especialista para determinar de que siglo es, pero apuntó que no se podrá restaurar o recuperar, pues los trozos en que quedó tras golpear con el asfalto son tan pequeños que resultaría imposible unirlos todos, además de que algunos de ellos son tan diminutos que se perdieron por el entorno.
El Concello pobrense elabora un informe completo sobre los daños en el cruceiro como consecuencia del último temporal, para remitírselo a la Dirección Xeral de Patrimonio con la finalidad de que tenga conocimiento de ello. Del mismo modo, el alcalde indicó que aguardarán a que se abra una línea de ayudas para paliar los daños ocasionados por Gong en el mencionado monumento religioso, aunque si esas no llegan será el propio Concello el que habilite una partida para hacer una reproducción.




















