
Unai Bermúdez Canabal (Elgoibar, 9/4/1978) cuelga las botas con 38 años. Se retira el jugador más polivalente que dio el fútbol arousano en dos décadas. Seguirá ligado a este deporte, a partir de ahora desde los banquillos como entrenador. Empezó en el Vilanova, a donde llegó con 11 años desde Euskadi. Estuvo hasta juveniles, luego pasó al Arosa, dejando huella durante nueve temporadas. Céltiga, Ribadumia, Cambados, Grove o Ciudad de Santiago fueron otros destinos en su largo recorrido. Unai hace balance y habla de lo vivido con compañeros, directivos, entrenadores y clubes.
- ¿Por qué se retira?
- Por la familia y porque ya no me veo dando el cien por cien, este año me costó muchísimo. Se me hizo larga la liga.
- Echando la vista atrás, ¿cuál fue el club que más le marcó?
- El Arosa, estuve nueve temporadas. También el Cambados y el Céltiga. Aunque el otro día en el homenaje me decepcionó que no viniera nadie de A Illa. Estuve cuatro años allí y es un pueblo al que le tengo bastante cariño y se portaron bien, salvo algunos directivos.
- ¿Salida traumática?
- Tuve discrepancias en la segunda etapa y no me renovaron. Algunos directivos del Céltiga digamos que no son de mi agrado.
- Debutó en Tercera hace veinte años y desde entonces ha tenido bastantes entrenadores, ¿a quienes destacaría?
- Los que más me marcaron fueron Piño, en la etapa de base, Carregal, Núñez y Luis García. Este último fue el que apostó por mí al salir de juveniles y aparte fue el que movió todo para ir al Alavés y me quiso echar una mano con eso.
- ¿Qué recuerda de ese episodio y el fichaje frustrado en Vitoria?
- Tenía 21 años. Fui hacer la pretemporada con el Alavés B solo unos meses después de que jugaran la final de la Uefa contra el Liverpool. Gracias a Luis García, que estaba de ojeador para el club. Quizá cometió el error de venderme allí como si yo fuera Zidane, aún así pensé que me iba a quedar. Estoy convencido de que no hubo entendimiento entre directivas de los dos clubes. Conmigo no habló nadie, solo me dijo el entrenador que tenía que marcharme, que tenía calidad pero que no era contundente.
- ¿Y cómo fue la prueba que hizo Portugal?
- Buff, eso fue una aventura (se ríe). A través de representantes e intermediarios un compañero me dijo que buscaban un jugador de banda en la segunda portuguesa. Volé a Madeira, estuve cuatro días allí pero no me gustó nada el ambiente. Tenía ficha en el Arosa y me llamó un directivo para preguntarme donde estaba y por qué no había ido a entrenar. Me pilló en el aeropuerto de Porto, le dije la verdad. ¿Para que mentir? Ellos además lo sabían de sobra (risas).
- En el Arosa la temporada del proyecto para jugar el play-off llegó el descenso. ¿Ya le encuentra explicación?
- Fue increíble. Justo el año que hicimos un equipazo. Al final el dinero no te da los objetivos. Visto desde dentro y ahora desde fuera, yo creo que el Arosa debe hacer un proyecto a largo plazo. Están trabajando muy bien la cantera y a los chavales hay que darle la oportunidad. Repescar jugadores de la casa que están jugando en otros equipos. Hacer un bloque sólido, un buen entrenador, a mi me gustaba Sierra, y dar salida a la cantera.
- ¿Y al Céltiga como lo ve? ¿Podrá consolidarse en Tercera?
- Yo creo que sí. Es un club que llama mucho a los jugadores. Lo que te prometen, te lo pagan. A base de currar mucho en verano generan ese dinero y pueden reforzarse.
- Al Cambados lo deja en Primera, ¿cree que seguirá la ascensión en próximos años?
- Sí. Lo están haciendo muy bien, directivos jóvenes. Son chavales pero con ganas. Y luego está Luis en el banquillo que lo hizo muy bien. Si mantienen el 70% de la plantilla y la refuerzan con jugadores de superior categoría pueden aspirar a todo.
- ¿Cómo llevó lo de que le entrene gente que fueron sus compañeros, casos de Luis Carro, Luisito, Lois...?
- Bien. Con naturalidad. Que me entrene un excompañero me da igual porque mi comportamiento va a ser el mismo que con otro entrenador. Lo que me fastidia son ciertos detalles en los chavales que juegan ahora. Yo estoy hecho de otra cultura deportiva. Falta compromiso y responsabilidad. No entiendo como no vienen a entrenar o desaparecen a mitad de temporada. El día del ascenso algunos se marcharon para casa durante el partido y tuvimos que llamarlos para decirles que habíamos ascendido.
- ¿Cuál fue el mejor jugador que tuvo al lado?
- Moisés, el canario que vino al Arosa. ¡Mucha calidad!
- ¿Y compañeros con cariño especial?
- Nelo, que ya es amigo íntimo. Chatarra, Beni y Carmelo de A Illa, Eulogio en Cambados...Hay muchos. Yo en los vestuarios no era de los que van siempre con un mismo grupo. Trataba de llevarme con todos y siempre con sentido del humor. Tengo suerte, el fútbol me dio muchos amigos.
- ¿En cuántas posiciones diferentes jugó?
- Menos de portero, en todas. Empecé de mediocentro, pero luego pasé a banda, central, mediapunta...Y de delantero en casos puntuales. A mi me daba igual, lo que quería era jugar.
- ¿Cómo afronta esta nueva etapa de entrenador?
- Quiero empezar con chavales en un club que sea serio y que el objetivo sea formar, no los resultados. ¿De que valen ascensos o victorias si solo trabajas con once chavales? Los demás no progresen y pierden el año. En Guipúzcoa hay un club que trabaja muy bien, el Antiguoko, sacó a Aduriz, Iñigo Martínez, Alonso...Más de treinta jugadores de élite salieron de su base. Eso sí que es para estar orgulloso y no ganar ligas ni historias con la base.




















