Pedro Panda es un ciudadano de nacionalidad angoleña, de unos 35 años, que hace unos días se desorientó en su camino y accedió a la Autovía do Barbanza y transitó por ella sin saber su destino, cuando lo que pretendía, según indicó poco después, era dirigirse hacia Pontevedra. Algunos automovilistas aseguraron que lo vieron entrar el pasado viernes, a las once y media de la mañana, por el acceso de Catoira, pero poco o nada más se supo de él hasta que a comienzos de esta semana un conductor alertó a la Policía Local de A Pobra de la presencia de un hombre de color andando por la AG-11, junto la salida norte, en concreto a la altura del viaducto de San Isidro.
Tratándose de una situación de sumo peligro para la integridad física de ese hombre y para el resto de usuarios de la vía, los policías acudieron de inmediato al lugar, a donde poco después llegó una patrulla de la Guardia Civil de Boiro. Lo localizaron saltando la mediana con la intención de acceder a la otra calzada y, posiblemente, dirigirse monte arriba por una pista. Pero, los agentes se acercaron a él para sacarlo de la autovía y lo llevaron hacia una zona segura. Aunque con algunas dificultades, pudieron entenderse con él al hablar portugués. Le pidieron la documentación, pero estaba sin papeles y, según comprobaron poco después, su situación en España era irregular. Parece ser que ya fue identificado cuando deambulaba por otras partes de Galicia, pero como no lo reclama nadie lo que hicieron fue meterlo en el coche y llevarlo hasta A Mercé, en donde lo dejaron marchar hacia Boiro, no sin antes decirle que, si quería ir hacia Pontevedra, buscase en primer lugar las direcciones hacia Catoira.






















