
“Que viene el lobo”, decía el Pedro de la fábula a sus vecinos. Les asustaba y nunca llegaba, pero un día se presentó el temido can y el protagonista pagó las consecuencias. En Vilalonga está pasando algo similar con la organización de las fiestas patronales, o así lo teme la junta gestora que ha decidido prepararlas una vez más ante la falta de relevo, pero, advierte, “no será permanente” y espera como agua de mayo, y nunca mejor dicho, que “entre aire, ideas nuevas, la juventud de la parroquia y así lo intentaremos”.
La celebración de este año está garantizada porque, tras dos asambleas fallidas para encontrar nueva comisión, una gran parte de la anterior decidió continuar al frente con una junta gestora que preside Juan Martínez. “Se tomó, principalmente, porque conocemos todo el procedimiento burocrático necesario para poder organizar las fiestas y si a fecha de hoy no se comienza a tramitar permisos para procesiones, Caravana de San Cristóbal, Festa da Bicicleta, Festa do Carme nas Cachadas, etc. Estos quedarían fuera de fecha, por lo que no podrían realizarse”, explicaron ayer.
Con todo, tienen la esperanza de arrastrar a nuevos implicados porque este no es un aviso sin sentido como el de Pedro y el lobo puede venir el año próximo. “Si lo hacemos, los vamos a hacer bien, no es por compromiso, pero no es permanente y un día va a llegar que no haya quién organice la fiesta y Vilalonga no se merece eso”, apuntó Martínez.
Los interesados en ayudar pueden hacerlo desde ya, colaborando con la junta, y quien quiera tomar las riendas siempre contará con su apoyo y experiencia porque es trabajoso, pero “si cuentas con un buen grupo, delegas y distribuyes las tareas, no es tan latoso”, añadió. Además Martínez señaló que en la parroquia “hay muy buena gente” y esperan que no pase lo peor.




















