El Concello pide ideas para dar salida a las 70 bicis amontonadas en un bajo del Auditorio

El gobierno local está abierto a cualquier propuesta que arroje luz sobre el futuro de las bicicletas del servicio Vai Bike, desaparecido en septiembre del año pasado. Son un total de setenta vehículos los que actualmente se almontonan, sin uso, en un bajo del Auditorio Municipal.
El gabinete que dirige el popular Tomás Fole garantiza que las bicicletas se encuentran “almacenadas en las mejores condiciones”. Una situación temporal mientras “se estudian las posibles alternativas para darles uso dentro de las posibilidades del Concello”.
En este sentido, cabe recordar que si precisamente el gobierno local decidió prescindir de este servicio, del que se encargaba una concesionaria, fue porque resultaba “deficitario” para las arcas municipales.
Desde entonces, otra empresa ha solicitado información para tratar de explotar este servicio, pero el gobierno local no ha vuelto a tener contactos a este respecto.
Por ello, desde el equipo de Tomás Fole indican que se estudiará “con interés” cualquier propuesta que llegue en este sentido, aunque deberá ajustarse a la situación económica de las arcas municipales que, como todas las administraciones, se ven afectadas por la crisis y la bajada de ingresos.
Las bicicletas que se encuentran almacenadas en el Auditorio son 50 (diez por cada una de las cinco estaciones) más veinte que se encontraban en stock (para reponer las que se retiraban por avería o para labores de mantenimiento).
Algunos de estos vehículos nunca llegaron a utilizarse y por ello todavía se encuentran embalados.
La noticia de que las bicicletas del popular servicio Vai Bike se encontraban sin uso en los sótanos del Auditorio causó ayer una gran indignación y por las redes sociales se podían leer comentarios de todo tipo. En foros como Queixémonos do Concello los vilagarcianos se quejaban del desperdicio de dinero público que supone tener estos vehículos parados en un bajo.
En este sentido, cabe destacar que el servicio recibió más de doscientos mil euros en subvenciones procedentes de la Xunta de Galicia y a través del instituto Inega. De hecho, tan solo un año antes de que se finiquitara Vai Bike la administración autonómica concedió un nuevo impulso al servicio dotando de hasta 140.000 euros al Concello.
Con este dinero, Ravella puso en marcha nuevas estaciones. El préstamo de bicicletas, que echó a andar en 2008, tuvo una gran acogida entre la población hasta tal punto que en un solo año, 2011, se produjeron hasta 33.690 desplazamientos. Cuando el gobierno manifestó su intención de suprimirlo se puso en marcha una recogida de firmas que logró hasta dos mil apoyos.






















