
El Arosa perdió en A Lomba en liga 21 partidos después. Y lo hizo por el mismo resultado (2-3) y ante el mismo entrenador rival (Antonio Fernández) que la última vez. A finales de la temporada 2016-2017, el Villalonga, con Fernández en el banquillo, ganó en A Lomba en la penúltima jornada de liga y dejó al Arosa con mínimas opciones de play-off. La pasada temporada fue el Alondras, dirigido por el ourensano, el que se impuso 4-1 al Arosa en la penúltima jornada arrebatándole la cuarta plaza.
Antonio, en estos tres años, se ha convertido en la bestia negra del equipo de Vilagarcía. Todo empezó en mayo de 2016, cuando el Villalonga, que ascendió el actual técnico del Alondras, eliminó al Arosa en la Copa Diputación. Desde entonces, la partida siempre la gana el entrenador ourensano. La del domingo en A Lomba no es trascendental, puesto que todavía van cuatro jornadas, pero frena en seco la racha triunfal del Arosa.
A pesar de irse a casa con el sabor de la derrota 16 meses después, la afición arlequinada despidió a su equipo entre aplausos y lo empujó y animó en la segunda parte cuando más lo necesitaba por detrás en el marcador. El conjunto de Rafa Sáez ha conectado con su público por su forma de jugar y su generosidad en el esfuerzo.
Si bien, en este último partido también hubo voces de cierta preocupación por la debilidad defensiva mostrada, no solo producto de los riesgos asumidos en la segunda parte para remontar, sino también durante fases del partido en la que los locales fueron demasiado blandos y dieron facilidades a un rival cuya clasificación no se correspondía con su potencial, como ya advirtió Rafa Sáez en la previa del partido.
La cuarta jornada deja sensaciones agridulces para el Arosa. Por una parte, volvió a generar muchas ocasiones, hizo dos goles pero bien pudieron ser cinco o seis. Por otra, encaja su primera derrota y también recibió media docena de ocasiones claras, con varias intervenciones salvadoras de Manu Táboas, que sigue a excelente nivel.
Sáez lamentó sobre todo la falta de concentración al final de la primera parte por conceder la falta que significó el empate, mientras que definió la segunda como “una montaña rusa de sensaciones”. El entrenador se mostró satisfecho y tranquilo por el derroche y el esfuerzo de los suyos “porque lo dieron todo”.
Por eso pide mantener la actitud de cara al próximo partido, en el que “hay que reordenar un poco más las ideas”. Será el domingo a las 12:15 horas en el campo de A Grela ante el Silva. Un escenario diferente a los tres campos en los que ha jugado hasta hora el Arosa. De hierba sintética y dimensiones reducidas. l




















