El adelanto del traslado de Cuca reaviva los temores sobre el abandono del proceso artesanal

La aceleración del traslado de Cuca a la fábrica que Garavilla regenta en O Grove reactiva los temores del abandono del proceso artesanal que impregna el toque diferenciador al producto elaborado, hasta ahora, en las instalaciones vilaxoanesas. Comisiones Obreras considera que el hecho de que el grupo vasco haya decidido desplazar al personal antes que a las máquinas supone “la confirmación de lo que hemos dicho desde el primer momento: La industrialización del producto”, en palabras de Francisco Vilar.
Una medida que rechazan totalmente desde el sindicato y también desde el comité de empresa y la plantilla de Cuca. Además, Vilar advierte de que detrás de esta decisión se encuentra un grupo inversor de capital de riesgo que “tenga la intención de vender en unos años, lo que podría conllevar la entrada de los asiáticos y la reestructuración total del mercado conservero, una decisión nefasta para el sector en toda Galicia”.
Y es que la preocupación de los trabajadores y de sus representantes sindicales incrementó tras el anuncio del grupo Garavilla de que en los próximos días comunicará a veinte operarias de Vilaxoán su traslado a las instalaciones mecas, que se realizará a lo largo del mes de febrero. Francisco Vilar asegura que, en cualquier caso, este anuncio tienen que hacerlo “con treinta días de antelación, por lo que tenemos un margen de tiempo”.
implicación política
Para evitar que finalmente se lleven a cabo las pretensiones del grupo vasco, trabajadoras y sindicatos han iniciado una ronda de contactos con los representantes políticos. Ayer mismo se reunieron con diputados de todos los grupos con representación en el Parlamento gallego, que se comprometieron a poner en marcha iniciativas destinadas a defender el mantenimiento de Cuca en Vilaxoán. Además, Alternativa Galega pedirá una reunión con la empresa mientras que los populares se comprometieron a informar a Comisiones sobre los resultados del encuentro mantenido hace dos días con directivos de Garavilla, en el que también estuvo presente el alcalde de Vilagarcía, Tomás Fole.






















