
El segundo colectivo vecinal en la historia de Carril tira la toalla tras cinco años de actividad. La falta de apoyos tanto de los lugareños como de las administraciones y grupos políticos son las dos razones que arguye el hasta ahora presidente de la asociación, Miguel Ángel Arriero, para poner fin a la actividad. “Este mismo verano haremos la tramitación para dar de baja la asociación. Nos vamos muy quemados y con menos cosas hechas de las que os gustaría”, advierte Arriero.
La mejora de la seguridad vial en la zona de A Rosa, así como la retirada del cableado del casco viejo fueron dos de sus grandes demandas, pero asegura que “las pequeñas cosas conseguidas no han sido fáciles ni tampoco reconocidas”.
El presidente del colectivo vecinal asegura que abandona el colectivo desencantado y sin que nadie quiera continuar al frente. “Ahora me vienen a la cabeza los consejos de personas que me aprecian y me decían si me había pensado bien donde me estaba metiendo. No me compensa los malos ratos. Vivo en Madrid once meses al año”, apunta.
Los fondos de la asociación, “que son pocos”, irán destinados íntegramente a un colectivo social de Vilagarcía.
Para Arriero la no implicación en política le ha pasado factura al colectivo. “Una asociación no tiene futuro si no estás enraizado en un partido porque entonces no interesas y te machacan”, advierte.
Arriero asegura que en muchos casos “la ignorancia y la mala fé” de algunos vecinos en las propuestas que se llevaban a cabo le ha supuesto más de un quebradero de cabeza. “Tampoco entiendo la utilización política del supuesto puente a Cortegada que planeaba Fole. Era una tontería sí, pero él no puede hacerlo, así que para que tanto rebumbio. Otros concejales socialistas y de Carril tampoco hicieron nada por este pueblo”, apunta.




















