CALDAS-Ordenan el cierre del albergue por carecer de licencia de actividad desde el año 2010

“Déficit de documentación”. Esa fue la respuesta ofrecida por el alcalde, Juan Manuel Rey, cuando el portavoz del BNG le preguntó en el Pleno del jueves por la situación del albergue de peregrinos. Un eufemismo que viene a significar que el establecimiento carece de licencia de actividad desde que entró en funcionamiento, coincidiendo con el Año Santo 2010. El pasado 22 de marzo el Concello le hizo llegar a los propietarios de la posada, situada en el Campo de la Torre, una notificación en la que ordena el “cese inmediato” de la actividad, incoando un expediente de reposición de la legalidad urbanística. Se establecieron quince días para el trámite de audiencia sin que en ese plazo, ya rematado, se haya regularizado la situación del albergue de peregrinos.
Ha pasado un mes desde la notificación del cierre y durante este tiempo —que coincidió, además, con la Semana Santa, uno de los períodos de mayor flujo de peregrinos— el albergue ha seguido abierto. Ayer también lo estaba y, a tenor de las palabras del alcalde, no parece que la clausura vaya a cumplirse: “No se le va cerrar. La orden es un mero tema administrativo. Falta documentación, que están tramitando en la Xunta, para poder darle la licencia. El Concello apoya y defiende el albergue y se le va a dar el tiempo necesario para que regularice su situación”.
La posada, de titularidad privada, abrió sus puertas en Semana Santa de 2010. En el mes de julio de ese año solicitó licencia municipal de actividad. El Concello le requirió más documentación, pero esta petición no obtuvo respuesta. Aun así, el dueño del albergue, el hostelero Jesús Fariña, defiende que “sempre estivemos dentro da legalidade” y negó ayer que hubiera recibido ninguna orden para cesar la actividad. “O que temos que mandarlle ao Concello é o proxecto das obras” ejecutadas a principios de este año, que está pendiente del visado del Colegio de Arquitectos. Estos trabajos consistieron en la división de las habitaciones —que suman 36 camas—, pintado y creación de una zona de recepción. Fariña defiende su establecimiento afirmando que “temos o visto bo” de los departamentos de Turismo y Sanidade de la Xunta de Galicia y “contamos cun seguro de responsabilidade civil”.
Jesús Fariña achaca el conflicto surgido en torno a la legalidad del albergue al interés de “algún empresario por darlle voltas a este asunto” y perjudicarlo, algo que “non entendemos” porque la estancia de peregrinos en la villa “é un ben para todos, xenera moito movemento no pobo”. Explicó alguno de los proyectos que tiene en marcha, como señalizar el Camino a su paso por el centro de la villa, ya que “algúns peregrinos desoriéntanse e pérdense”, y llegar a un acuerdo con el Xacobeo para una gestión público-privada del albergue.




















