
Portonovo amaneció ayer inmerso en un Mercado Pirata instalado en el Parque do Espiñeiro que que se quedará hasta el domingo, como prolegómeno de un fiesta de San Xoán que contará con hoguera en el mismo entorno.
Se trata de la primera vez que Porenarte —que delegó la organización del evento en A Fraga de Vulcano— apuesta por una feria monográfica de estas características y de la acogida que tenga depende, en buena parte, que se repita en ediciones próximas.
Una treintena de stands ofrecen a quien se acerque al Espiñeiro todo tipo de artículos de artesanía, y también alguna excentricidad, como la talla de madera con los pies que realiza un marroquí capaz de captar la atención junto a puesto.
Sin embargo el Mercado pretende ir más allá del aspecto comercial. Una ambientación muy trabajada, con banderas, barriles, redes, calaveras y mástiles entre otros elementos, pretende introducir al visitante en una época histórica en la que la llegada de los piratas a la costa era algo habitual.
Y para facilitar ese retorno al pasado, el Mercado cuenta con al menos tres representaciones a lo largo de la tarde, en las que especialistas de la organización recrean peleas de taberna y asaltos. Se trata de hacerlo creíble, de darle espectacularidad y, por tanto, de garantizar la diversión de los mayores.
Pero los organizadores han pensado también en los más pequeños. Para ellos han instalado juegos permanentes que están a su disposición a cualquier hora del día. Pero hay además actividades muy concretas pensadas también para los niños. La búsqueda del tesoro es una de ellas, y tiene lugar todos los días. Los pequeños deben encontrar unos valiosos doblones de oro ocultos a conciencia.
Portonovo ofrece pues, durante todo el fin de semana, una alternativa más de ocio que puede complementar la oferta de playa. Y es que los stands permanecerán abiertos hasta la medianoche, excepto mañana domingo que a las 21 horas los artesanos recogerán su stand. n




















