
La venta de mejillón gallego con destino a Europa cayó en la campaña de Navidad hasta un 30%. Los altos niveles de morosidad registrados en los compradores de Italia y Francia ha supuesto un freno importante en el desarrollo habitual de estas fechas. “A xente ten medo a non cobrar e por iso non se arriscan a vender. Ata agora nunca pasara que quedara mexillón sen vender”, advierte el presidente de Agade, Ramón Blanco.
Sin embargo, reconoce que ha sido una sorpresa debido a los “prezos económicos” del producto y de que hasta el momento siempre había sido demandado en estas fechas, siendo otros marisco los que se podían ver perjudicados.
No ha sido un buen año para el mejillón gallego. La climatología marcó la campaña desde sus inicios impidiendo a la vianda del molusco alcanzar la calidad óptima que le permitiese a los productores desviar mitilo al mercado de industria y también al fresco. “Houbo unha saturación de fresco porque os cocedeiros non mercaron o produto porque non tiña a carne que tiña que ter para a conserva e iso desviou a producción ao fresco”, explica Ramón Blanco.
La estabilidad en los precios fue el caballo de batalla con el que a diario tuvieron que luchar los productores y la guerra de cotizaciones para competir no tardó en aparecer. “O máis importante de todo é manter unha estabilidade do mercado porque iso é bo para todos. De que che vale mercar un produto un día moi barato se non sabes se mañán vai a estar máis barato aínda”, advierte el presidente de Agade, Ramón Blanco.
Los productores también reconocen que ha sido un “ano peculiar” marcado por la calidad del mejillón y también por los cierres por toxina. “Foi un ano malo, pero agora hai que ver o futuro e ver que previsións hai para este ano”, advierte un bateeiro. Es momento de hacer balance en las distintas agupaciones mejilloneras.
El presidente de Opmega, Ignacio Lorenzo, advierte que “si é verdade que foi peor que outros anos, pero aínda temos que facer un balance real con todolos datos sobre a mesa”.






















