El comercio está al servicio del turista: ofrecen un mayor horario y aperturas solo para el verano
Las tiendas ubicadas en el Paseo de Silgar y alrededores, aprovechan la temporada estival para captar más clientes

Sanxenxo es el destino turístico por excelencia de Galicia y eso hace que, sobre todo, los meses de julio y agosto, la actividad comercial se centre en satisfacer las necesidades de los miles de visitantes que escogen esta localidad para pasar sus vacaciones de verano. Es por ello que en las calles del municipio, los hoteles, pensiones o viviendas turísticas se dan la mano con unos establecimientos que compiten por tener también su temporada alta.
Para ello barajan diferentes opciones. Hay algunos comercios, normalmente los que se encuentran en las zonas más céntricas como puede ser el Paseo de Silgar y alrededores, que deciden cambiar su horario. Lo que hacen es estar cerrados en los momentos en los que los veraneantes disfrutan del sol y de la playa y abrir cuando suben de los arenales, les apetece dar un paseo y, por ejemplo, necesitan comprar una sudadera o una chaqueta mientras disfrutan de un helado o una consumición en alguna de las múltiples cafeterías aquí ubicadas.
“Es normal que adapten los horarios porque hasta pasadas las siete de la tarde no hay nadie paseando por esa zona”, cuenta Conchi Horno, presidenta de Entretendas, la asociación de comerciantes del municipio. Aunque indica, eso no lo pueden hacer todos los negocios, así indica que muchos de los que forman parte de esta entidad no tienen esa oportunidad.

Esto es así, detalla, porque son autónomos, hacen su horario y después tienen que continuar con su vida. “Normalmente lo hacen aquellas que tienen más personal o las que tienen a grandes firmas detrás”, cuenta. Y continúa: “Estas son las mismas que pueden abrir todos los sábados, domingos o festivos si les es posible”.
Tiendas de verano
Otro fenómeno que también se da en Sanxenxo es aquel relacionado con negocios que únicamente abren sus puertas en la temporada estival. Normalmente esta tendencia la protagonizan marcas reconocidas que deciden abrir una de sus pop ups –también conocidas como tiendas efímeras o tiendas fugaces– con el objetivo de presentarse de manera exclusiva al público del municipio.
A firmas como Coosy, que cuenta con un outlet, se unió este año Bimba y Lola, que eligió este emplazamiento, concretamente la rúa Luis Vidal Rocha para abrir una de sus tres pop up de verano en toda España. Las otras dos tiendas se inauguraron en Tarifa y Menorca. Tal y como reconocían los representantes de esta marca, estas tiendas, que llevan el nombre de ‘Cala Bimba’, son espacios concebidos como “pequeñas escapadas de verano” por lo que, no hay un lugar que refleje más esta sensación en toda Galicia, que la localidad sanxenxina.
Otra tienda que nunca falla en los veranos del municipio es aquella dedicada a la venta de productos bajo el sello de Artesanía de Galicia. En este caso, el establecimiento se concibe como un escaparate para las obras de los diferentes talleres que forman parte de esta nomenclatura y que abarcan diferentes disciplinas como pueden ser la cerámica, la cestería, la joyería, el cuero, los complementos o algo tan tradicional como es el trabajo de las colareiras.
Sobre la aparición de estas tiendas únicamente en la época estival hay diversidad de opiniones.

Mientras algunos de los asociados a Entretendas señalan que “cuántos más comercios haya es mejor para todos” hay otros que critican que solo están “para coger lo mejor” y, por lo tanto, no tienen que pagar impuestos, locales u otros gastos durante todo el año. Además, critican si estas tiendas “traen marcas que nosotros vendemos durante todos los meses”.
Negocios nuevos
Otra casuística que se da en Sanxenxo durante el verano es la aparición de locales con productos “de moda”. Algunos de ellos llegan para quedarse y otros, sin embargo, únicamente logran seducir al público durante estos meses turísticos.
Este año, por ejemplo, ya hay negocios que se han viralizado. Uno de estos casos es, por ejemplo, el dedicado a la venta de fresas, pero no la fruta simplemente, si no decorada con mil y un toppings, o lo que es lo mismo, otros ingredientes como chocolate, gominolas, nata...
Otro comercio que sorprendió este año en la villa es uno autoservicio y, en este caso, creado por un establecimiento establecido ya en la localidad desde hace años: Floristería Picris. Se trata de una máquina de vending a través de la cuál cualquiera podrá comprar flores frescas a cualquier hora del día.
“La idea nace de la necesidad de darle un servicio a mis clientes, ya que trabajo sobre todo en eventos y tengo la tienda cerrada”, cuenta la responsable de la floristería quién señala que está funcionando “muy bien” y ofrece todo tipo de opciones.










