Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
Sanxenxo

Damián Castro, el único fotógrafo de Galicia capaz de capturar el “universo” de cada ojo

Con una trayectoria profesional de más de dos décadas, hace un par de años decidió empezar a retratar los iris de las personas, un servicio que le brinda anécdotas de lo más curiosas

El fotógrafo en su estudio, Lembra Imaxe, ubicado en la villa de Portonovo
El fotógrafo en su estudio, Lembra Imaxe, ubicado en la villa de Portonovo
Mónica Ferreirós
0620_wayalia_redideal_251121_carlos
0620_bonilla_redideal_251121_veronica
liceo620
MCDONALDS 620X50

”A verdade é que foi unha cousa bastante curiosa, porque fun graduar a vista á óptica e vin o meu iris na pantalla, e quedei marabillado”. Una visita al optometrista y esa simple imagen fueron el motor para despertar la inspiración de Damián Castro, fotógrafo profesional desde hace más de dos décadas y que hace entorno a dos años encontró una nueva vía de expresión. “Dixen: Wow, iso é increible; parece un universo”, rememora así el motivo por el que decidió especializarse en capturar la belleza única de cada ojo humano.

“Saín de alí pensando que tiña que facer algo”, recuerda, de manera que fue llegar a casa y ponerse manos a la obra. Con todo el equipo necesario a su alcance, el verdadero reto era dominar la técnica, un proceso que le llevó cerca de cuatro meses hasta que consiguió el resultado que deseaba. “Tardei porque era moi difícil enfocar sobre dous ou tres milímetros de cristalino. Ademais, é curvo e apuntar no seu interior costa moitísimo”, explica.

Aún así, la práctica y la constancia acabaron por dar sus frutos: con un objetivo macro de 100 milímetros, un flash de luz contínua para contraer la pupila y otro principal para eliminar reflejos, Castro logra captar cada detalle del iris humano en apenas diez o quince minutos de sesión. Como resultado, cada cliente obtiene un archivo digital en HD, un lienzo impreso de tamaño a escoger y, de regalo, una pulsera o colgante –que él mismo ensambla– con el iris.

A día de hoy es el único fotógrafo de Galicia que realiza esta clase de imágenes, o por lo menos que él tenga constancia de ello. De hecho, cuenta que no fue hasta poco después de empezar a hacer las sesiones que descubrió la existencia de una franquicia francesa especializada, y ahora sabe que el servicio se puede encontrar también en algunas grandes ciudades como Oporto, Madrid o Barcelona.

Sin embargo, cuenta que los inicios fueron algo complicados: “A xente engañábase. Pensaba que isto era un escáner biométrico de iris co que che podían roubar a identidade”, comenta entre risas, aclarando que “xusto nesa época houbo un pequeno escándalo que se fixo bastante mediático, porque había persoas que cambiaban o teu escáner por criptomoedas”.

Esto hizo que tuviese que explicar con más ahínco que lo que él hacía era pura fotografía artística y que mismo parte de la información del ojo se pierde en el proceso: “O flash sae no iris e é un punto bastante grande. E, obviamente, despois edito a foto para sacar un pouco máis de detalle, limpar impurezas, cicatrices... Digamos que se perde como un 10% do ollo”.

Además, esclarece que una vez termina las sesiones elimina todos los archivos exceptuando el final –el que se entrega al cliente–, por si se necesita en un futuro para una nueva impresión o montaje. “Cando veñen, a xente firma un papel cos seus datos e marca os recadros conforme me fago responsable e me comprometo a borrar todo”, explica, subrayando que “procuro bastante que a xente salga tranquila e contenta de aquí”.

Pese a este pequeño episodio del principio, su servicio ha ido progresivamente haciéndose eco entre vecinos y visitantes, recopilando ahora decenas de anécdotas que recuerda con cariño. “A persoa máis xoven que fixen tiña nove meses e a máis maior, 97 anos” destaca. “A última rapaza a quen llo fixen, veu de Suiza a pasar aquí uns días e fixo os dous ollos. Levouse un colgante cun iris por cada lado”, añade, aunque entre sus trabajos también se encuentran los ojos de familias enteras, llegando a elaborar un árbol geneálogico con 23 iris de abuelos, hijos, nietos y bisnietos.

Asimismo, tal es la soltura con la que se desenvuelve a día de hoy que su clientela ya no solo se limita a personas, sino que también es capaz de trabajar con animales, de forma que por delante del foco de su cámara ya han pasado perros, gatos e incluso loros. “Á xente gústalle moito facer este tipo de recordos coas mascotas, poñer un ollo nun colgante e así”, señala el profesional.

Damián Castro asegura que es posible capturar el iris de todo el mundo, sin ningún tipo de limitación. “O único necesario é estar disposto”, apunta. Pocos fueron los casos que no salieron adelante (por cataratas muy avanzadas, por ejemplo), pero aún así, hasta el ojo más difícil ha podido capturarlo. De esta manera, expone que en su estudio –o mediante servicio a domicilio– ha fotografiado iris con cicatrices, arco senil o de animales muy inquietos. “Son todos preciosos, como se fosen universos. E non podes imaxinar a veriedade de cores que hai”, destaca.

0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina
0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_dans_relojeros_redideal_260109_cristina
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina
0620_puertas_delfin_redideal_251212_cristina
PRIMERA-LINEA-620
lacabaña620