Silvia Otero presenta, a través de trece retratos, a las mujeres que pasan hasta su cocina
La pintora sanxenxina inaugura hoy una exposición en el Auditorio Emilia Pardo Bazán formada por trece obras

No hay nada que implique más confianza que dejar pasar a una persona hasta la cocina de una casa, lugar en el que, normalmente, se hace la mayor parte de la vida de un hogar, se toman algunas de las decisiones más importantes, se charla y se disfruta. Es por ello que, bajo el título ‘Ata a cociña, por favor’, la pintora de Sanxenxo, Silvia Otero, abre su nueva exposición formada por un autorretrato y doce retratos de las mujeres que le inspiran y le acompañan en su día a día.
“Son mujeres de mi entorno, de mi confianza, y las retrato en la cocina del restaurante familiar, el lugar en el que trabajo y en el que me crié”, cuenta Otero. Entre las obras aparecen, por ejemplo, su madre, sus hermanas, tías, vecinas amigas... “Son todas mujeres que admiro”, señala la artista.
Las obras, que están pintadas al óleo y tienen un tamaño de 30 por 40 centímetros, se podrán ver desde hoy y hasta el 31 de marzo en el Auditorio Emilia Pardo Bazán.
Trayectoria
La pasión de Otero por la pintura nace, tal y como ella narra, de la frustración. “Empecé a pintar a los 28 años, más o menos, mientras estaba haciendo un voluntariado en una villa de Croacia y me frustré porque me sentía un poco discriminada”, cuenta la artista. El sentimiento de soledad en ese pequeño pueblo croata despertó su lado más creativo y comenzó a probar y crear manualidades.
Tras ese viaje, y a su vuelta a Galicia después de vivir en otros puntos de la geografía como puede ser Mallorca (lugar en el que pasó siete años), Otero abrazó la pasión por la pintura mientras no soltaba de la mano el negocio familiar, un restaurante frente al mar que actualmente dirige con su hermana.
Este trabajo, cuenta, le permite a Otero disponer del tiempo para crear sus cuadros. “El negocio es estacional, en Sanxenxo se trabaja mucho en verano y durante tres meses cerramos, tiempo que aprovecho para pintar mucho”, explica.
Esos momentos la artista sanxenxina, los aprovecha para acudir a las clases de pintura municipales y continuar creando su exposición particular. “Lo hago por amor al arte, porque vender, vendes un cuadro de vez en cuando”, dice. Y continúa: “Yo lo que hago es regalar alguno y después los tengo en mi casa que parece un poco un museo”.
Actualmente, señala, acude a las clases -que se imparten en la misma ubicación en la que se puede ver su muestra- dos días a la semana. “Voy los lunes y los miércoles de 19:30 a 21:30”, cuenta. Y es que, explica, la pintura requiere, además de mucha paciencia, mucho tiempo. “Cada uno de los cuadros que se exponen en el auditorio me lleva más o menos dos semanas”, cuenta.
Por último, la artista, hace una reivindicación de las clases de pintura que ofrece el Concello de Sanxenxo. "Después de la pandemia se redujeron mucho los horarios de la escuela de arte para adultos y hay muchísima gente que quiere pintar", concluye Otero.








