Parece que, por desgracia, se ha puesto de moda el vandalismo a modo de pintadas en lugares estratégicos. Al ya consabido atentado contra la iglesia de San Benito de Cambados, se une ahora la que han hecho en la pasarela de Rego de Alcalde, incluso antes de que entrase en servicio. “Es triste, no se puede tener nada”, lamentan desde el Concello. Y es cierto.
