El aumento de los trámites burocráticos ha hecho que las comisiones de fiestas de Arousa hayan ido poco a poco a menos en los últimos años. Ni hay relevo generacional ni tampoco implicación para organizar festejos que implican un esfuerzo personal mayúsculo y que, por encima, está lleno de trabas. Un adiós a fiestas de pueblo que son parte de la tradición.
