Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Sr. Escotet, no se deje engañar

Acertó usted cuando salvó al Deportivo en una situación muy complicada cuando corría riesgo de desaparición y La Coruña lo agradece y valora. Si como apunta la tabla se consigue el ascenso y todos lo ansiamos podrá incluso recuperar la inversión realizada y también lo celebraremos todos porque, será bueno para usted y también para el deportivismo. La polémica artificial que una minoría ruidosa ha creado con la propuesta del cambio de nombre del club es una trampa en la que no debe usted caer.

Nuestro club se llama desde hace más de cien años Real Club Deportivo de La Coruña y bajo ese nombre convivió con gobiernos de todos los colores sin que jamás supusiera motivo de controversia, el deportivismo se comparte en la grada entre personas que piensan diferente pero que unimos nuestras voces para apoyar a nuestro Dépor, cuando fue Super y cuando sufrimos con él y todo al calor de una mayoría silenciosa que celebra resultados o llora decepciones pero que jamás se dejó influir por asuntos políticos ajenos al deporte y al sentimiento que nos une. Solo desde el nacionalismo más irracional se pretende dividir al cuerpo social con una propuesta que responde, exclusivamente, a intereses políticos. Son los que enarbolan un trapo, que no sé porque el Club permite, con una franja azul y una estrella roja de cinco puntas que no es institucional ni compartida, la misma que hace unos días exhibieron acompañados por Herri Batasuna en el país vasco y por los separatistas catalanes en un acto separatista celebrado en Bilbao. Sepa usted que La Coruña nunca, jamás en la historia se llamó “A Coruña”, puestos a galleguizar, habría que pensar en “Cruña, Crunia e incluso Faro do Burgo”, como consta en los archivos de la Academia Gallega.

Cada Club se llama como se llama y nadie propuso que el Compostela pasara a llamarse Sociedad Deportiva “do campo de estrellas”, ni mucho menos que el Real Club Celta de Vigo mudara su nombre a Real Club Celta de Aldea, (Vicus, del latín original) raíz etimológica de la hermana ciudad olívica. Todo ello sería una idiotez y yo a usted lo tengo por persona inteligente.

Acceder al capricho de una minoría ruidosa, pero muy minoría, sería un error que ofendería a la historia de nuestro club y también a una mayoría silenciosa, muy mayoría, que no se rinde ante las imposiciones del nacionalismo exacerbado que solo busca dividir a una afición y a una ciudad que son y han sido siempre, la auténtica alma del deportivismo. No lo hicieron otros Clubes, como menciona el ex alcalde Vázquez en la misiva que le envió y en la que muchos nos encontramos representados y cuídese usted porque si cae en esta trampa, en poco tiempo usted mismo se verá obligado a dejarse de llamar Juan Carlos para pasar a ser Xoan Carlos y, seguramente, a usted no le gustará. Los deportivistas hemos estado unidos en las buenas y en las malas, pero siempre desde un punto de vista deportivo exclusivamente, si usted accede a esta petición política, repito, exclusivamente política, habrá cometido un error que solo la historia juzgará, pero, en el presente, habrá usted decepcionado a la inmensa mayoría de coruñeses y deportivistas de todo el mundo que no estamos en Riazor para que hagan política con nosotros.

Le ruego que reflexione, que nos permita seguir unidos en defensa de nuestro club, que el único grito que se oiga en las gradas sea “DEPORTIVO” y que los que quieran hacer política, pasen por las urnas en las que, está demostrado, a los que usted parece querer contentar, son una minoría muy minoritaria. Un saludo cordial y ¡vamos Dépor!