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La edad dorada de las letras vilanovesas

Hace poco más de cien años, a principios del siglo XX Vilanova de Arousa vivió la que sin duda sería época dorada de su creación onírica. La eclosión de aquella inolvidable villa literaria arranca cuando, primero Ramón Valle Inclán (década de 1870) y posteriormente los hermanos Francisco y Julio Camba (años 1890) iniciaron sus respectivas trayectorias como escritores en O Cuadrante y en Vilamaior. Los tres se empeñaron en diseñar periódicos artesanales, con textos y dibujos de creación propia. Se forjaron como literatos o periodistas en Vilanova, mucho antes de viajar a América o consolidarse en Madrid. 

De pronto, a principios del siglo XX los amigos vilanoveses -Pombo, Lafuente, Llauger, Goday, Portas, Pepe Roig, Manuel Martínez- comenzaban a recibir noticias del foro sobre un genio creativo que ponía patas arriba el teatro español (Valle Inclán), otro autor que lideraba la nómina de columnistas en los principales diarios de la Prensa nacional (Julio Camba) y su hermano (Francisco) que publicaba novelas populares con excelente acogida entre los lectores. Todos ellos procedentes de un pequeño pueblo del partido judicial de Cambados, provincia de Pontevedra.

Al mismo tiempo, Carmiña Pomares componía poemas imitando a Rosalía de Castro; las reboticas de Canabal y Roig acogían tertulias de nivel intelectual; el Rau-rau avisaba a grandes voces de la partida de la lancha de Ventura hacia A Pobra; Antonio el Campante organizaba las mejores Pastorizas superando las atracciones de la vecina Vilagarcía; en el teatro de la Praza Vella una compañía de fantoches representaba la comedia de un prior contrabandista; por los rueiros, un grupo de rapaces seguía a un orate que entonaba delirantes discursos políticos desde los balcones; entre los caminos procesionaban máscaras y choqueiros antes de quemar el Momo, probable inspirador del Esperpento valleinclaniano.

En esta villa se conservan casas señoriales vinculadas a nuestros creadores; quedan caminos y rocas que, desde el Priorato hasta O Cabo inspiraron relatos de misterio; contemplamos playas y galeones, desde As Sinas a O Terrón, que decoran aventuras novelescas, al mismo tiempo que crecen árboles en jardines umbríos donde escondemos nuestros recuerdos.

¿Cómo no iban a germinar escritores en Vilanova?

Es sabido que en cualquier pueblo existen personajes de características peculiares que protagonizan hechos sorprendentes. La diferencia con otras villas menos literarias es que, en Vilanova, además, concebimos escritores geniales que saben convertir esos personajes y aquellos hechos en Literatura con mayúsculas.