La doble moral de algunos políticos
No acabo de entender como alguien que se proclama socialista honesto recrimina a otros de corrupción y luego al llegar al poder hace lo mismo . En vez de demostrar honestidad se dedica a copiar la corrupción para uso particular que en su día tuvo la cara dura de acusar a sabiendas de que él haría lo mismo en su lugar. Los que más atacan vienen siendo premiados por los partidos por hacer más ruido tan de moda para apasionar en vez de razonar con honestidad. No se vota a desconocidos aunque estén haciendo una discreta buena gestión de intereses general.
Está reflexión viene al caso por los dos portavoces del PSOE. Hernando Moltó atacó sin piedad a Mariano Rubio y luego cuando fue presidente de la Caja de Castilla la Mancha cayó en lo que en su día criticó contra el presidente del Banco de España.
Lo mismo ocurrió con Ábalos en la moción de censura a Rajoy. Ambos tuvieron razón contra Mariano Rubio y Rajoy. Pero resulta asqueroso que dieron mal ejemplo estos altos cargos del Partido Socialista que tiraron por tierra el trabajo de muchos compañeros/as honestos.
Este tipo de socialistas no fueron dignos de la confianza de la militancia depositada en ellos para trabajar y cumplir con honestidad sus cargos públicos. Los canallas en los partidos, ya como el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, nos advirtió. Los canallas son simpáticos cultivando la empatía hoy tan de moda.
Así pasó con otras corrupciones del PSOE y, en especial, con la corrupción de Roldán que coincidió con las elecciones municipales de 1995, que yo, y otros tres mil alcaldes socialistas de España perdimos las alcaldías por culpa de las corrupciones de los demás. Luego también se perdieron las sucesivas elecciones generales, hasta que las ganó Zapatero gracias a la torpeza de Aznar mintiendo y culpando a ETA del atentado de Atocha, la misma mentira que que se había dicho con lo de las armas de destrucción masiva para justificar la invasión de Iraq. El único que no quiso pedir perdón por ello, mientras dos del trío de las Azores, Bush y Blair pidieron perdón, pero el mesías Aznar sigue en sus trece dando lecciones desde su fábrica Faes y medios afines.
Los partidos más corruptos fueron los que gobernaron España durante la democracia reciente, (ver en Google). Se da el caso que el líder del partido más corrupto es el que más acusa al otro con menos corrupción. El PSOE expulsó a tres importantes ranas por supuesta corrupción, la trama Koldo, mientras el PP-VOX protegen a sus corruptos en la Dana, incendios y demás catástrofes. La alternativa del gobierno de España no debe basarse en destruir al adversario.
Es lamentable que no se reconozca los esfuerzos que están haciendo líderes de otros partidos para evitar la corrupción, como en los ministerios de Podemos y ahora Sumar. Tanto el PSOE como los demás partidos de izquierda cuando algún cargo no fue honesto lo expulsaron, como hizo Sánchez con la trama Koldo, y como hizo Sumar con Iñigo Errejón por supuesto acoso sexual.
Aunque merece la critica la dirección del PSOE por no afrontar el caso Salazar por abusos sexuales. Pero es verdad que en el PP arropan a sus corruptos hasta que los jueces dictaron docenas de sentencias contra su partido, Bárcenas, Gurtel, y quedan más de 30 casos pendientes.
Pablo Casado, del PP, quiso hacer frente a la corrupción y vender la sede del partido condenado por pagar con dinero negro, pero chocó con Ayuso y lo tumbaron cuatro varones en dos días, y Feijóo tomó nota y a obedecer. A la opinión pública no le convienen los bulos.
Los que no tenemos disciplina de partido tenemos que revertir la situación actual dando el voto al partido, o líder que mejor defienda el interés general que nuestro interés particular para que gobiernos honestos y eficaces defiendan y administren bien nuestros impuestos y hagan pagarlos al que más gana para que los que menos ganen paguen menos.
