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Los escritores somos gente sensible. Cada novela es como un hijo, nos lleva años de trabajo (a los más afortunados meses) sentados delante de una pantalla o una libreta imaginando personajes y tramas en vez de estar ligando o haciendo deporte que es más sano. Así que entiendo que si se meten con tu libro es como si se estuviesen metiendo con el culo carpeta que se nos queda de tanto tiempo pegados a la silla. 

Todos los que escribimos hemos recibido críticas de todo tipo. Cuando Vicente Garrido y una servidora escribimos nuestra primera novela a cuatro manos la lluvia de lava era constante contra “Crímenes exquisitos”: no se escribe a cuatro manos, hay mucho sexo gratuito en la novela (también lo había de pago, que los villanos no escatimaban), es muy larga, es muy violenta, parece una americanada, aquí no hay asesinos en serie, no es una novela negra, es una copia de tal serie, etc etc. Así que en esta casa no hubo mimos, no hubo becas, no hubo apoyo gubernamental, no hubo reinas con el libro en la mano en la Feria del Libro de Madrid. Aquí se sufrió cada palabra, cada minuto de culo encarpetado en la silla. No hubo Babalia ni programas de televisión española, ni Semana Negra, que en la novela había demasiado sexo y eso estaba feo, y la policía estaba buena, y eso era todavía peor, incluso algo fascista, amigo lector aquí ya es todo fascista así que en eso también fuimos pioneros. Es curioso: ahora no hay policial sin su criminóloga o criminólogo dando la turra “el que lucha con monstruos”, sin su asesino en serie o su villano corrupto a nivel cloacas de este nuestro estado español. Pero así es la vida y así se la contamos, el escritor es un ser sensible y yo también tengo mis debilidades, como todos los que nos dedicamos a fabular, así aprendí que si escribes te sometes al escrutinio y a la crítica, a la alabanza y a que te despellejen como santo tradicional.

Escribo esto al hilo de un monumental enfado que un colega ha sufrido al ver su novela sometida a un poco de mofa y befa en las redes sociales. Este joven prometedor solo ha recibido elogios y alabanzas, apoyos de todo tipo, semanas blancas y negras, portadas, ferias del libro y reinas con libro en mano. Así que igual le resultó un poco chocante que un lector normal y corriente diseccionara su obra con mucho ingenio y sorpresa al no gustarle demasiado. Yo, que llevo una temporada muy desconectada del mundo literario no lo conocía o si lo conocía lo había olvidado con la misma facilidad que olvido las citas del fisio o la pipeta del can, cosas de rubia. Así que el hilo del tuitero lector me dio a re-conocer a este chico que parece majo y escribe bajo palio. El joven autor se enfado mucho ya que el hilo (ya borrado por desgracia o por suerte) tuvo una repercusión tremenda –los que estamos en Xtuiter somos por lo general gente vacilona– y apretó los puños fuerte, frunció el ceño y declaro de forma regia que se iba de esa red social llena de FASCISTAS. No me gusta tu libro eres fascista es la moderna forma de decir “vai rañar” porque a todos los escritores nos gusta que nos quieran, nos llenen de babas, nos inviten a comer y si alguien se acerca a decirnos que su libro se le hizo bola rápidamente le hacemos cruz y raya.

No voy a decir quién es el joven escritor mimado por el régimen porque probablemente ustedes lo conozcan ya, pues atesora todas las virtudes que en este nuestro mundo woke son necesarias para el triunfo. Bastante promoción tiene ya, y yo también soy escritora culo carpeta y encima por lo visto amiga del colgado Benito, así que me temo que tendrán que averiguarlo por su cuenta. Eso sí, tengo que reconocer que el hilo del tuitero me enganchó bastante más que la novela en cuestión. Si hubiese sido de una de mis novelas igual no me hacía tanta gracia. O igual sí, quien sabe. En peores plazas hemos toreado.