Un centenar de voces reclaman un Umia "sano" frente a la polémica represa
El CES convocó esta concentración en Cabanelas y contó con el apoyo de más de una decena de entidades

“A saúde do Umia é a nosa saúde”. Esta fue la pancarta que encabezó ayer la concentración para reclamar una revisión de la represa del río Umia. Cerca de un centenar de personas se acercaron hasta la playa fluvial de Cabanelas, en Ribadumia, tras la convocatoria de distintas asociaciones ecologistas, colectivos vecinales y políticos, que se unieron para defender la continuidad y el funcionamiento natural del cauce fluvial.
Al grito de “a auga é nosa e non da Toxa” vecinos y personas afectadas protestaban por utilizar esta infraestructura para el abastecimiento de agua en la Illa da Toxa, concretamente para el campo de golf y los establecimientos hoteleros, según apuntó en sus reclamos el BNG.
La protesta fue convocada por el Colectivo Ecoloxista do Salnés (CES), junto al Clube de Pesca Deportiva Cíes, Limpiarousa, ADEGA, la Asociación de Veciños San Vicenzo de Oubiña y el BNG del Salnés. A ellos se sumaron otras entidades hasta alcanzar doce organizaciones adheridas a la convocatoria: la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA), la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), SEO-BirdLife Pontevedra, la Federación Ecoloxista Galega (FEG), Asociación Galicia Ambiental y Medioambiente Podemos Galicia.
Afectación en la fauna del río
Tras la marcha, Ana González, una de las socias del CES, fue la encargada de leer el manifiesto en el defendió la necesidad de recuperar un río sano y alertó de las consecuencias que puede tener una infraestructura de estas características sobre el funcionamiento natural del Umia. “Unha represa como esta interrompe os ciclos migratorios de especies como o reo ou a lamprea e a dunha especie en perigo crítico de extinción, a anguía”, señaló.
La portavoz recordó también que desde el año 74 la Inmobiliaria La Toja capta agua de Cabanelas para dar servicio a los hoteles de A Toxa. “En 2015 solicitaron a renovación da concesión e acordaron con Augas de Galicia alzar un azude, un muro, co único obxectivo de evitar a salinización da auga que bombean cara a illa. Por iso decidiron cortar o río”, explicó y dejó clara la postura de la entidad y de las asociaciones que apoyaron la concentración: “o Umia non se vende”.
El colectivo lamentó también que, tras dar luz verde al proyecto, Augas de Galicia responsabilice ahora a la empresa promotora de “deficiencias” detectadas. “Xa sabían o que ía pasar, e se non o sabían están a demostrar o pouco que lles importa o río”.
Así esta respuesta vecinal tras la instalación de la represa el pasado mes de agosto dejó claro el deseo firme de una buena parte de la villa arousana: “que o río Umia sexa respectado”.














