
A Illa conmemoró con una jornada monográfica los cuarenta años desde la inauguración del puente que une al municipio insular con la península. Las obras se iniciaron a finales de 1982 y su inauguración se celebró el 14 de septiembre de 1985, convirtiéndose en el puente más largo de Galicia, cuando los vecinos pudieron ir a pie hasta Vilanova para celebrar la consecución de una reivindicación histórica y un hito que supuso una insignia de progreso y transformación social y económica de una localidad (por aquel entonces aún parroquia de Vilanova) cuyas opciones de movilidad con el resto de la comarca dependían del traslado en barco.
Una simple infraestructura que cambió a todo un municipio, diversificando también su economía, dependiente totalmente antaño al mar, que aunque sigue siendo un recurso fundamental ha visto cómo se ha abierto puertas a otros sectores, como el turístico. Unos cambios que los más jóvenes no han experimentado, pero aquellos que lo han vivido han podido ayer compartir sus experiencias.
Antes, se proyectó el documental ‘Testemuñas dunha Illa’, de Elián Antigua, Borja Duarte y Guillermo Artero y que recoge al memoria colectiva sobre la construcción e impacto del puente. Los autores y protagonistas ofrecieron también un coloquio, en el que pudieron explayarse más sobre la importancia histórica que tuvo la construcción de este puente y reflexionar sobre cómo cambió la sociedad isleña en estos años.
Testimonios de vecinos
El objetivo de la jornada pasó por abrirse un intercambio intergeneracional, que permita echar una mirada al pasado para poder seguir avanzando como sociedad, ya libres de limitaciones de comunicación y traslados como sucedía hace cuatro décadas.
Tampoco faltó una actuación musical a cargo de la asociación cultural y deportiva Dorna, que puso el broche a una celebración colectiva sobre la transformación de A Illa.










