La asignatura pendiente en las playas: los accesos para personas con movilidad reducida
Cogami solo destaca los arenales de Sanxenxo como aquellos que cumplen con todas las normativas

La comarca de O Salnés es uno de los lugares turísticos por excelencia de Galicia. Entre los miles de visitantes que cada año llegan a estos concellos para disfrutar del buen tiempo se encuentran centenares de personas que presentan movilidad reducida. Para que puedan gozar de este destino es imprescindible, señalan desde Cogami -Confederación Gallega de Personas con Discapacidad- que sus arenales no presenten barreras arquitectónicas y, además, dispongan de todos los servicios adaptados.
De entre los nueve municipios salinienses, Diego Piñeiro, técnico especialista el servicio de accesibilidad de Cogami, solo destaca Sanxenxo como la localidad que cuenta con arenales que cumplen con la totalidad de la normativa. “Hay concellos que sí han trabajado en la accesibilidad y, además de presentar rampas para llegar a la arena o al agua, también tienen un servicio de socorrismo, sillas anfibias, zona de sombra, aparcamientos reservados... Pero, lo que vemos en Silgar, no lo vemos en ningún otro arenal”, recalcan desde la asociación.
En este sentido, Juan Rivas, el director del servicio de socorristas de Sanxenxo señala que son muchos los usuarios que llegan a la villa y, concretamente, a las playas de Silgar y de Baltar, debido a los servicios que ofrece para las personas con movilidad reducida. “Las sillas anfibias se utilizan mucho pero, además, las zonas de sombra cuentan siempre con mucha gente que quiere disfrutar de una jornada de playa”, cuenta Rivas.
Y explica que, como sucede en otros concellos, el funcionamiento de las sillas o, por ejemplo, las muletas, es muy sencillo: “Se trata de un préstamo, es decir, las personas tienen que acercarse al puesto de socorrismo y, después de explicarles su funcionamiento pueden usarlas”, indica. Y detalla que, lo que piden es que los usuarios vayan acompañados para que les ayuden a acceder y salir del agua.
Desde el Concello cuentan que todas las playas urbanas (Silgar, Baltar, Caneliñas, Canelas y Panadeira) de la localidad están adaptadas, no cuentan con barreras arquitectónicas y, además, disponen de sillas anfibias, muletas, andadores, una pasarela que permite llegar hasta el agua e incluso, en algunas de ellas, pérgolas que dan sombra. “Las otras cumplen con la accesibilidad pero una vez dentro del arenal es más complicado moverse”, detallan.
De todas maneras, cuentan, cada año el gobierno local reserva una partida para continuar mejorando las playas y, una parte fundamental, indican, es adaptarlas a las necesidades de las personas con movilidad reducida.
Otros concellos
Por su parte, desde el Concello de Vilagarcía comentan que las tres playas principales del municipio (Compostela, O Campanario y O Preguntoiro) están adaptadas. Y detallan que en los tres arenales existen pasarelas que permiten a las sillas de ruedas adentrarse y acceder de forma directa al área próxima a la zona del baño sin tener que salvar ningún escalón. De la misma manera, cuenta, disponen de sillas anfibias y hasta doce pases de muletas especiales para caminar sobre la arena (cuatro en cada playa) en los puestos de socorrismo.
El alcalde de A Illa, Luis Arosa, detalla que en el municipio son dos las playas, Area de Secada y O Bao, las que están completamente adaptadas y cuenta, por tanto, que tienen las pasarelas, cuestas para acceder al arenal o sillas anfibias en cada una de ellas.
A diferencia del resto de concellos, desde A Illa señalan que el uso que se le da a estos servicios es residual y, por lo tanto, son pocas las personas que acuden a los puestos de socorrismo solicitando el préstamo de las sillas o de las muletas.
“O uso non é moi asiduo no noso caso, aínda así é un servizo que hai que dar e por iso nos nosos arenais o temos”, indica el alcalde. Y continúa: “Ter as praias adaptadas supón unha inversión de cartos para o Concello cada ano. Isto é así porque os invernos, coas chuvias e o vento, son duros e rompen moitas cousas que hai que arranxar cada ano”, cuenta Arosa.
Trabajo por delante
Con estos datos, desde Cogami, indican que la comarca tienen una “asignatura pendiente” con la accesibilidad en sus playas. A pesar de eso, señalan que la situación es mucho mejor que en años atrás. “Ahora encontramos, por ejemplo, más plazas de aparcamiento accesibles y es más normal encontrar algunos de los elementos que marca la normativa en las playas urbanas pero quedan cosas por hacer”, indica Piñeiro.
Y recalca que, por ejemplo, disponer de duchas o baños adaptados, pasarelas, zonas de sombra o elementos acuáticos, son factores “imprescindibles” para que las personas con movilidad reducida puedan disfrutar de la playa y, por otro, “elementos que no molestan al resto de bañistas”.










