Fijan el periodo de veda para la centolla y el buey del 20 de este mes al 8 de noviembre
Mar confirma que la prohibición contribuye a reforzar la reproducción y mejora la pesca

La Consellería do Mar fijó la veda para la centolla y el buey en las costas gallegas en el periodo comprendido entre el 20 de junio y el 8 de noviembre.
Esta prohibición afecta tanto a la zona A como a la B –desde la desembocadura del río Miño hasta el meridiano que pasa por el cabo de Estaca de Bares– pero, sin embargo, en el caso de la C –desde el meridiano de Estaca de Bares hasta el río Eo–, las fechas se modifican y abarcan desde el uno de junio hasta el 29 de noviembre.
Esto es así, indican, porque las jornadas atienden a las particularidades de la evolución del recurso en este área del litoral gallego.
La decisión se tomó ayer tras la reunión mantenida por el director xeral de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnolóxica, Isaac Rosón, con las organizaciones representativas del sector para mantener el Plan experimental par ala gestión de la centolla y del buey para la campaña 2026-2027.

Proteger el ciclo biológico
El establecimiento de estas prohibiciones de pesca, señalan desde la Xunta, tienen como finalidad proteger los momentos clave del ciclo biológico de las especies para, así, favorecer la recuperación y la renovación natural y asegurar la continuidad de una actividad de gran importancia económica y social para la flota artesanal de Galicia.
De esta manera, durante los plazos fijados, quedará expresamente prohibida la captura tanto de la centolla como del buey mediante cualquier arte de pesca. Además, las embarcaciones que desarrollen esta actividad mediante nasas deberán retirar estos aparejos de su calado y trasladarlos al puerto mediante dure el periodo de veda.
La Consellería do Mar destaca que la experiencia de los últimos años confirma que la protección de los periodos de mayor actividad reproductiva, especialmente en el caso de la centolla, contribuye a reforzar la biomasa reproductora y a mejorar la gestión pesquera. Este modelo, cuentan, se complementa con la aplicación de cotas máximas diarias una vez reabierta la campaña, favoreciendo una comercialización más ordenada y evitando la concentración excesiva de las capturas en los primeros días de actividad.
Con esta decisión, detallan, desde la Consellería refuerza la apuesta de la Xunta por una pesca “responsable e sostible, sustentada na evidencia científica, na participación activa do sector”.










