El vilanovés acusado por el 'Simione' trata de exculpar al armador y acusa a un hombre desconocido
El vecino de Boiro, que también declaró durante la primera jornada del juicio, reconoció que "imaginaba" que el viaje era para llevar droga

El capitán del narcopesquero ‘Simione, interceptado con casi 3.000 kilos de cocaína en alta mar en diciembre de 2022, aseguró en la primera jornada del macrojuicio que se celebra en la sección quinta de la Audiencia Provincial que no fue el armador, el vigués Pablo G.F., la persona que lo contrató para la operación, sino otro hombre que no se encuentra en el banquillo y del que no dio ningún dato.
El vilanovés J.A. C.R. aseguró que “por miedo”, no quiere desvelar la identidad de este individuo, ya que teme represalias a sus familiares. “Ahora digo la verdad”, dijo ante la sección provincial situada en la ciudad olívica, preguntado por las incongruencias con sus anteriores declaraciones.
Su testimonio se basó, en todo momento, en exculpar al armador vigués, sobre el que sí dijo, sin embargo, que era la persona con la que mantenía comunicación diaria, pero “por las continuas averías” que dijo que sufría el barco, que tenía bandera de Angola. De este país era otro de los cinco acusados por el alijo, entre los que también se encuentra José Javier F.V., vecino de Boiro. Lo que sí reconoció el capitán vilanovés es que el armador le ordenó tirar un móvil, una decisión que reconoció como “inusual” y cuya explicación dijo desconocer.
Un motín
El viaje a Senegal, explicó en su declaración, se realizó según unas coordenadas escritas a mano que le entregó el armador. Además explicó que varios miembros de la tripulación se amotinaron al enterarse de que se trataba de una operación de droga y que, incluso, llegó a recibir dos puñaladas. Por ello, los dejaron en tierra y a bordo solo quedaron tres personas, él, el jefe de máquinas (de Boiro) y otro tripulante.
Este último, de nacionalidad angoleña, y el armador, solicitaron declarar en último lugar. Quién sí intervino en la primera sesión del juicio fue el boirense, que no eludió reconocer que imaginó que se trataba de un viaje relacionado con un alijo de droga cuando le dijeron la cantidad que le iban a pagar, unos 15.000 euros. Además, aseguró que el armador le dijo que le iba a dar unas coordenadas, pero él no quiso conocerlas porque era la “función” del capitán.
Desplazamiento a Dakar
La Fiscalía pide penas de entre 11 años y medio (para el barbanzano) y trece años de cárcel para armador y tripulantes (para el capitán reclama 11 años y nueve meses). Una pena menor, de ocho años, pide para un quinto detenido en tierra, un vecino de Pontecaldelas que contaba con una nave en A Laxe, que fue registrada unos días después de que la Guardia Civil abordase el barco en alta mar.
Durante el primer día de juicio también declaró el responsable de la instrucción policial, que explicó los contactos que mantenían los acusados con personas vinculadas a descargas de droga en Galicia, lo que les llevó a establecer esta comunidad como destino de la cocaína.
El escrito de acusación establece que el armador del pesquero, Pablo G.F., fue el que organizó el transporte de este cargamento de droga, así como la salida del barco desde Luanda. El ‘Simione’ llegó a Dakar (Senegal) el 1 de diciembre, donde estaba esperándolo el empresario vigués que, según el fiscal, coordinó con el vilanovés y el angoleño el repostaje del buque y la incorporación del vecino de Boiro. Con el saliniense, se fue coordinando todo el transporte. El ministerio público sostiene que toda la tripulación era consciente de la función del viaje.








