La masiva mortandad del marisco sembrado deja a la Cofradía de Vilanova al borde del colapso económico
Díaz no garantiza ya que no haya despidos en el Pósito y lo tiene claro: “Vai deixar o mar todo o mundo”

La masiva mortandad de marisco amenaza con dejar al borde del colapso económico a la Cofradía de Vilanova. Así lo valoraba ayer con preocupación el patrón mayor, Rosalino Díaz, tras comprobar en unos muestreos, tanto a pie como a flote, que la mayoría de los millones de unidades de marisco sembrados hace meses ha muerto.
La Cofradía de Vilanova lleva varias anualidades sin alcanzar los índices de facturación que la harían objetivamente viable, advirte, pero subsistió estos años gracias a los recortes. Ahora, la cosa puede ser diferente. “Non é factible” mantener el mismo número de trabajadores si no hay ingresos. Y Díaz insiste en que esta situación no es exclusiva de Vilanova, por lo que ve como única salida posible la intervención de la administración.
La directiva de a flote realizó un muestreo, en las playas donde durante meses no se había trabajado, a la espera de que creciese la semilla de molusco sembrado. “Dixeron que está todo morto, que se podía sacar con palas. É algo penoso, nalgún areal faría falta un tractor” para cargar todo el bivalvo muerto.
En el caso del marisqueo flote, un buzo de la Cofradía aprovechó una batida para ver cómo estaba el fondo y “dixo que o de a flote tamén estaba todo morto, que se podían enchar caixas e caixas” de conchas vacías, lamentaba también el patrón mayor.
Las causas las atribuye a los persistentes temporales, unidos a las importantes mareas de las últimas semanas. “Hai moita auga doce, en moitas praias as secas de febreiro foron moi boas, unhas das mellores do ano. Ao quedar pouca auga e chover tanto, a salinidade baixa e hai moita mortandade. A ameixa que non morreu, está coa lingua fóra, é unha sentencia”, evidenciaba.
“Enchemos a praia”
Lino Díaz recuerda que, en las siembras de meses atrás, “enchemos as praias de marisco” y “co paro” biológico de estos meses, “démoslle descanso”. En el caso de a flote, han pasado octubre, noviembre, diciembre y enero, “catro meses, sen cobrar un peso”. “Agora ingresaron dous meses de cese”, las ayudas por este paro, que en ningún caso superan los 1.300 euros, aseguró. La próxima orden de ayudas ni siquiera está convocada y no se prevé cobrarla hasta julio o agosto.
El año pasado, hubo quien tuvo que acudir a préstamos bancarios para trampear este paréntesis en los ingresos y, denegada posteriormente la ayuda en algún caso, tuvieron que renegociar otro crédito para saldar la deuda contraída, cuenta el patrón mayor.
Con este panorama, Díaz lo tiene claro: “A xente así non pode estar. Está claro que vai deixar o mar todo o mundo”. “Pero, se se acaba o mar, acábanse as depuradoras, os cocedeiros, os transportistas e á hostalería non van ir os turistas comer o marisco de aquí. É unha hecatombe”, concluyó con pesar.







