El plan del verano que nadie se quiere perder: un viaje en el barco de los mejillones
Desde hace años son varias las empresas de la comarca que ofrecen este tipo de travesías en las que, además de conocer de cerca cómo se cultivan estos bivalvos, puedes degustarlos

Hay planes que nunca fallan en unas vacaciones de verano en O Salnés y, más concretamente en O Grove. Una jornada de playa que se alarga hasta el atardecer, una comida con amigos que se convierte en cena o una salida nocturna en la que acabas cantando las canciones de tu grupo favorito. Entre todas ellas se cuela, en las primeras posiciones y desde hace varias temporadas, un viaje en el barco de los mejillones.
Son varias las empresas de la comarca que llevan años ofertando esta experiencia que combina a la perfección gastronomía, paisaje, tradición, cultura y, como no, diversión.
Así, en el momento que uno se subo a estas embarcaciones sabe que podrá ver el fondo marino, pasear por la Ría, conocer qué es y cómo funcionan los parques de cultivo, degustar mejillones y, finalmente, despedirse de la actividad bailando.
“La verdad es que todos los veranos tenemos mucha gente. Hay un público muy variado, gente que llega de diferentes puntos de Galicia o de España pero también desde Inglaterra, desde Francia... Y por supuesto desde Portugal, son nuestros clientes estrella”, cuentan desde Cruceros Pelegrín, firma que ofrece estos viajes desde O Grove o desde Combarro y cuenta con una embarcación que dispone de 200 plazas.
Desde esta empresa, detallan, las reservas para este año “van muy bien” y reconocen que al barco se unen tanto familias al completo como parejas o grupos de amigos.
Este último caso es de la forma en la que se subió a bordo de uno de estos barcos Ángela Tuset, vecina de Agua Dulce, una localidad de Almería. “Es una experiencia que recomiendo a cualquiera que vaya a O Grove. Durante la ruta en barco te explican de forma muy amena todo el proceso de cría y cultivo del mejillón, desde cómo se colocan en las cuerdas hasta cómo se recogen”, cuenta la joven.
Y continúa: “Mi parte favorita de la aventura fue poder ver desde la parte inferior del barco las columnas de mejillones bajo el agua. ¡Es increíble el tamaño que tienen!”. Tan feliz salió de este plan que llega a reconocer que durante la travesía “literalmente estás en el cielo gallego”. Y explica: “Durante el recorrido tienes mejillones y vino albariño ilimitado. La combinación de navegar, aprender y degustar hace que sea un plan perfecto”.
En esto último está de acuerdo Elba Iglesias, vecina de Pontevedra que reside en Madrid desde hace años. “Nos animamos a hacerlo porque aunque parece que es una experiencia más destinada al turista también está destinada a personas de Galicia que quieran conocer un poquito más sobre el funcionamiento de las bateas”, dice.
En su caso, señala, lo que más le gustó de este plan veraniego fue el buen ambiente que había en el barco. “La tripulación que nos iba explicando también animaba a toda la gente del barco”, dice. Además, recalca la calidad de los mejillones que probaron a bordo “estaban muy ricos y te reponen la bandeja cada vez que la acabas”.
En lo que también concuerdan ambas, es que probablemente repitan esta experiencia. “A mí me encantó. Así que sin duda repetiré cuando vuelva de visita con amigos o con familiares”, cuenta la almeriense. Por su parte, Iglesias señala que lo recomienda “tanto a gente que viene de fuera a visitar y conocer Galicia como a los propios gallegos o gallegas porque es algo que está muy bien”.











