Nuevas roturas de ventanillas de coches en Ribeira reavivan la alarma vecinal de principios de año
Fueron pocos por ahora los dueños que denunciaron los daños y ninguno de ellos echó en falta objeto alguno

Ribeira amaneció ayer con los cristales rotos de las ventanillas —principalmente la trasera derecha de pequeño tamaño— de, al menos, ocho vehículos que estaban aparcados en dos zonas distintas de la ciudad, pero que no están demasiado separadas la una de la otra. Ello rompió con la tranquilidad que se respiraba desde hacía dos meses y medio, cuando a comienzos de abril, coincidiendo con la Semana Santa, el juez titular de la Plaza 2 de lo Civil e Instrucción del Tribunal de Instancia de Ribeira decretó, atendiendo la petición de la Fiscalía, el ingreso en prisión preventiva para un conocido delincuente multirreincidente de 37 años. La Policía Nacional lo detuvo nuevamente al atribuirle robos en vehículos aparcados en garajes comunitarios y en vías o espacios públicos ribeirenses, a cuyo interior accedía tras romper los cristales de las ventanillas. En alrededor de tres meses se superaron los 150 vehículos afectados por esos hechos.
Las primeras sospechas de algunos de los afectados apuntaron hacia el individuo que, principalmente, en los primeros meses del 2026 trajo de cabeza a los ciudadanos, tanto a víctimas como a quien temía que su coche fuera objetivo de ese amigo de lo ajeno. Pero el hecho de que no se tenga conocimiento oficial de que a esa persona la dejasen en libertad, por lo que seguiría cumpliendo la medida de prisión provisional, hace que las miradas se dirijan a otros sospechosos, pues incluso se apunta a que el ahora preso creó escuela y le salieron imitadores.
Las nuevas víctimas tuvieron conocimiento de ello cuando acudieron a buscar sus vehículos a las plazas próximas a las oficinas del departamento municipal de Servizos Sociais en las que los habían dejado, pero también en una explanada que hay en la acera de enfrente y que es utilizada como aparcamiento. En esa zona fueron, al menos, media docena de vehículos los que sufrieron daños de lo que, por ahora, se califica como vandalismo. De hecho, no trascendió que sus dueños echase algo en falta, aunque también fueron muy pocos afectados los que, debido a que aún no se enteraron de lo que le ha sucedido o porque lo siguieron utilizando para ir a sus puestos de trabajo o a realizar gestiones, entre otras razones, aún no habían acudido hasta ayer a presentar la correspondiente denuncia en las dependencias de la Comisaría ribeirense, aunque tienen tiempo por delante para hacerlo.
Bloqueo de puerta
En este caso, la dueña de uno de los automóviles afectados, un Kia Ceed, se enteró de lo ocurrido al avisarle un residente de su mismo edificio cuando regresó de dar un paseo con su perro y detectó que el cristal de una ventanilla estaba fracturado. Posteriormente, se pusieron en contacto con ella efectivos de las Policías Local y Nacional para informarla y requerir su presencia en el lugar para realizar una inspección y que comprobase si echaba algo en falta.
A ese respecto, la propietaria de ese coche indicó que, aunque le rompieron una ventanilla trasera del lateral derecho, los posibles ladrones no lograron acceder a su interior y robarle debido a que el sistema bloqueó automáticamente la puerta. La unidad científica de la comisaría de Ribeira ya estuvo recogiendo huellas y otros indicios que puedan contribuir a avanzar en el esclarecimiento de la autoría de esos hechos. Se cree que en el resto de casos registrados de roturas de cristales de ventanillas también se trata de residentes en algunos de los pisos de la urbanización de la Praza 8 de Marzo, en Deán Pequeño.
Avenida da Coruña
Se sospecha que la misma persona que rompió cristales de las ventanillas de vehículos en esa zona fue la misma que lo hizo en, al menos, un par de coches que estaban estacionados en el aparcamiento en superficie de un centro comercial situado en el tramo inicial de la Avenida da Coruña, y que se encuentra cerca de la zona antes mencionada. A media mañana de ayer se pudo observar como un Volvo XC60 y un Kia Picanto tenían roto el cristal de sus ventanillas traseras derechas, y que el primero de ellos aún permanecía aparcado horas después en la misma plaza, lo que hace pensar que todavía no tuvo conocimiento de lo ocurrido o no se encontrase cerca para poder actuar en consecuencia, entre otras causas.
El hecho de que los vehículos con los cristales rotos se encontrasen en zonas públicas al aire libre provocó que fueran muchas personas las que se enteraron de lo sucedido y expresasen su preocupación ante el regreso de ese tipo de hechos, que provocan que vuelva a cundir la alarma social. Por ello, sin que se descuide la vigilancia diurna, reclaman una mayor presencia de las fuerzas de seguridad por las calles de la ciudad y en el medio rural como medida disuasoria, especialmente en horario nocturno, pues señalan que los delincuentes aprovechan la invisibilidad que les proporciona la noche y la ausencia de gente en la vía pública para infringir la ley.










