Corrubedo y Artes procesionan al Corpus con vistosas alfombras y Ribeira lo hace también pero sin ellas
Residentes en las parroquias del rural se esforzaron para tener listos los tapices por los que desfiló el Santísimo Sacramento, mientras que en Santa Uxía salió el desfile sin esos adornos
Con la mayor de las satisfacciones por la labor bien hecha se mostraron ayer las 40 personas de Corrubedo que desde hace un mes estuvieron desmigando tullas y llamando a las puertas de las casas con el objetivo de lograr hortensias, para hacer lo propio, y que desde las seis de la madrugada y hasta la una de la tarde de ayer estuvieron creando más de un kilómetro de alfombras por el centro del principal núcleo de población de esa parroquia ribeirense, y por las que luego se procesionó al Santísimo Sacramento.
Igualmente, los voluntarios que las instalaron, que pertenecen a los colectivos A Farola y Vivir en Corrubedo, utilizaron unos 1.200 kilos de sal coloreada para, tal y como vienen haciendo desde hace bastante tiempo, debido a la escasez de cierto tipo flor y su elevado precio, crear en el pavimento figuras o motivos como la rosa de los vientos, anclas, una barca y el faro de Corrubedo, a través de las que darle vistosidad a las alfombras que, pese al carácter efímero que tienen pues hay que retirarlas al rematar la procesión, y celebrar el Corpus por todo lo alto.
También lograron ese objetivo con el acompañamiento musical de la Banda de Música de Cee -contó con una subvención de la Diputación de A Coruña para su contratación-, así como del coro parroquial de Corrubedo, que interpretó varias piezas durante la eucaristía solemne y la parada que se realizó durante la procesión en el altar instalado en la zona portuaria, y que fue el único en todo el recorrido.
Acompañamiento especial
En Artes también hubo, tras la misa solemne, una procesión con la imagen del Corpus, que discurrió sobre una vistosa alfombra instalada en la calle que comunica el templo parroquial con el cruceiro. En este caso, en la eucaristía y en el posterior desfile se contó con la participación de una decena de residentes del geriátrico ribeirense que, acompañados de voluntarios de Cáritas, llevaron a cabo una de sus habituales salidas, y que esta vez les llevó junto al templo religioso de Artes. Y en A Pobra, concretamente en O Caramiñal, hubo procesión de Corpus, con un par de alfombras en dos puntos del recorrido, en el Cristo do Pichón y la Praza de Maura, donde se hicieron las paradas.
Por el contrario, en la parroquia ribeirense de Santa Uxía, tal y como rezaban desde hace día unos carteles en el tablón de anuncios de la fachada principal de la iglesia, “ao non haber alfombra floral”, la procesión se hizo tras la misa de las doce del mediodía, que concluyó casi una hora y media después, y que discurrió por calles céntricas de la ciudad. Así, se rompió la tradición de ir en procesión desde media hora antes de la misa, con salida en O Monumento, y llegada en el atrio de la iglesia. Lo cierto es que salió la procesión, pero sin alfombras no fue lo mismo.













