Perpetran cinco robos con fuerza en el centro social de Carreira, un bar de Ribeira y en viviendas de Corrubedo
Los ladrones reventaron la máquina de tabaco y la tragaperras en un local hostelero del centro urbano de la capital barbanzana

La actividad delictiva en Ribeira está superando la calificación de preocupante y ya alcanza niveles de situación alarmante. Así, en la madrugada de ayer se perpetraron media decena de robos con fuerza en viviendas de Corrubedo, en un establecimiento hostelero del casco urbano de Santa Uxía y en el centro social de Carreira, sobre cuyas autorías ya inició las correspondientes investigaciones la Policía Nacional, además de que los hurtos siguen estando a la orden del día. Ello tuvo lugar horas después de que en la ciudad fueron numerosas personas las que manifestaron que vieron como conocidos delincuentes multirreincidentes estaban “desatados” y temían que durante la noche “van facer das súas”.
Dicho y hecho. A primera hora de la mañana ya trascendía el balance de una noche en la que, todo apunta que, camparon a sus anchas. Los amigos de lo ajeno habían entrado a robar en un céntrico bar de la ciudad, situado en las inmediaciones de la Praza do Concello, que ya fue víctima de robos con anterioridad. Los ladrones accedieron por una puerta que no es la principal del negocio y que consiguieron forzar. Una vez dentro, reventaron las máquinas tragaperras y de tabaco, llevándose un importante botín económico y de cigarrillos, principalmente. Su propietario eludió hacer cualquier tipo de declaración o comentario al respecto, pero su rostro era fiel reflejo de lo que sentía tras lo sucedido.
Rotura de ventana
Igualmente, se tuvo conocimiento de que un ladrón había robado en dos viviendas de la parroquia de Corrubedo, a las que entró tras levantar la persiana y doblarla o sacarle alguna de sus piezas y luego romper el cristal de una ventana para acceder al sistema de apertura desde dentro, y luego dispuso del tiempo que quiso para llevarse los efectos que consideró de su interés, aunque por el momento no ha trascendido el botín que se llevó. Una de las casas en las que entró a robar se ubica en la Rúa Mexilloeiro.
Se cree que trató de entrar por la puerta para lo que trató de forzarla por la parte de la cerradura, aunque a pesar de los daños que causó en la misma no consiguió su objetivo.por lo que luego probó por la ventana. Para encaramarse en la misma, reventó la rejilla de un conducto de ventilación y, así, pudo usarlo de peldaño de apoyo. Se sospecha que el autor de esos robos es vecino de la parroquia y el mismo que ya perpetró con anterioridad otros 16, siendo detenido por ellos. También se cree que fue el que en la madrugada del lunes entró por la parte posterior de otra casa situada en las proximidades de la Casa do Mar y donde usó el mismo sistema, y de donde se apunta que sustrajo un arpón y un par de cañas de pescar.
Escena de un robo
El centro sociocultural de Carreira fue otro de los inmuebles afectados. Los ladrones rompieron con unos trozos de acera el cristal de una ventana y accedieron al sistema de apertura por dentro y, de ese modo, se colaron dentro. Fueron jubilados de Carreira y Aguiño que usan esa instalación municipal para el baile de los domingos. Acudieron a comprobar si la tormenta nocturna había hecho saltar el diferencial del cuadro eléctrico, pero lo que se encontraron no fue eso, sino la escena de un robo. Quienes regentan la cafetería indicaron que no les robaron dinero pues nunca lo dejan allí, y están a la espera de hacer inventario de las bebidas alcohólicas por si les faltasen algunas.
Una patrulla de la Policía Nacional acudió a ahuyentar a unos sospechosos de hurtos en un céntrico supermercado
En torno a las diez y media de la mañana de ayer, dos conocidos delincuentes accedieron al interior de un supermercado de la Rúa Santa Uxía, en el casco urbano de Ribeira, con intención de robar algo, pero las empleadas lograron frustrar sus intenciones. Esas trabajadoras se habían percatado de que una cómplice había entrado en el establecimiento unos minutos antes y después de dar unas vueltas por dentro, acabó pasando por caja para que le cobrasen una lata de refresco.
Las empleadas están convencidas de que estuvo comprobando la gente que había dentro de la tienda para informar a los sospechosos de robos. Instantes después y estuvieron muy pendientes de que no se llevasen nada sin pasar por caja., pese a que lo intentaron. Luego, tras salir, se quedaron merodeando en su exterior y fue cuando se avisó a la Policía Nacional por el temor que causaba la presencia de ambos en ese entorno. La llegada de una patrulla de la comisaría les hizo abandonar esa zona.











