Denunciada una veintena de robos en coches que estaban guardados en varios garajes del centro de Ribeira
También se registraron daños y sustracciones en coches estacionados en el aparcamiento disuasorio situado por detrás del cementerio municipal de Santa Uxía

La preocupación por los robos vuelve a ser máxima en el casco urbano de Ribeira desde hace un mes. Desde ese momento se están registrando una gran cantidad de delitos de esa naturaleza, contra el patrimonio, que son el desvelo de los ciudadanos y de comerciantes, que están trayendo en jaque a vecinos, comerciantes y también a las fuerzas y cuerpos de seguridad. De hecho, desde hace una semana se contabilizan una veintena de denuncias por robos en vehículos que, principalmente, estaban guardados en garajes de la ciudad, aunque también hubo algunos en espacios públicos.
Los últimos de los que se ha tenido conocimiento se registraron en la madrugada de este pasado jueves en los garajes de edificios de viviendas del barrio de A Amarella, en una calle sin salida, y en otro situado en la Avenida Romero Ortiz, enfrente de un supermercado. En el primero de ellos fueron media docena de automóviles afectados, a los que los ladrones rompieron cristales de sus ventanillas, en unos casos la delantera y en otros la trasera, utilizando un extintor -lo abandonaron en el interior de uno de esos coches- y, después de revolver todo lo que quisieron, se llevaron diversos objetos variados de cierto valor, entre los que sobresalieron varias balizas de emergencia y gafas de sol, entre otros. Una semana atrás también entraron en otro garaje de esa misma zona, con varios afectados.
Alerta vecinal
En el referido garaje de Romero Ortiz hubo en la madrugada del jueves media decena de vehículos en los que los cacos causaron destrozos en las lunas de las ventanillas para llevarse lo que encontraron y que consideraron que tiene cierto valor, con la sospecha de que luego los vendan o los canjeen a cabio de droga. En este caso. al parecer, algún vecino alertó a las fuerzas de seguridad al ver a un individuo sospechoso salir por el portalón de ese garaje, aunque se desconoce si se practicó alguna detención. Pero, algunos propietarios de los vehículos afectados indicaron que la Policía Nacional les había mostrado imágenes con objetos tales como balizas de emergencias, gafas de sol, linternas, caja de herramientas, un par de guantes y una máquina cortapelos que sus efectivos habían podido recuperar. A comienzos de semana se registraron hechos similares en otro garaje del barrio de Abesadas.
Además, ha trascendido que en el parking disuasorio de la zona de Fafián, y que concretamente se encuentra situado en la parte posterior del cementerio municipal de Santa Uxía se registraron el pasado fin de semana robos en cuatro vehículos, siendo consumados en un par de esos casos, mientras que los otros dos resultaron frustrados pues, aunque causaron algún daño en el cristal de alguna de sus ventanillas no lograron acceder al interior y se fueron con las manos vacías de ambos.

Decenas de céntricos negocios de la ciudad ya fueron objeto de hurtos en las últimas fechas
Dos tiendas de productos congelados, un supermercado y una farmacia de la Avenida Rosalía de Castro se han sumado en los últimos días a la larga lista de negocios del casco urbano de Ribeira que fueron víctimas de hurtos por parte de un mismo individuo, al que algunos han podido identificar. En la tarde del miércoles y a plena luz del día, ese individuo accedió a dos establecimientos de alimentos congelados, de donde se marchó con media docena de plátanos, en un caso, y con unas bolsas de aperitivos, en el otro, en donde fue visto con anterioridad y varias veces “levándose o desayuno’, indicó la empleada de esa tienda.
El jueves entró en un supermercado de la parte alta de esa céntrica calle y sustrajo una hoja de bacalao valorada en unos 15 euros, que logró llevarse tras esconderla entre sus prendas. Como pareció que no le había llegado, regresó a los pocos minutos con las mismas intenciones, pero se encontró con la oposición de su encargada a dejarle entrar. Seguidamente, se dirigió hacia la farmacia, a la que entró unos segundos y cogió algunos artículos. Ayer, pasadas las cuatro de la tarde regresó a la tienda de alimentación y agarró dos botellas de vermú, pero la encargada forcejeó con él para que las soltase, pero él insistió en que le dejara llevar una, pero no lo logró. Y volvió a la farmacia, en donde cogió todo los que pudo meter entre sus brazos. Igualmente, el caco entró en una carnicería de García Bayón y en varios locales de hostelería, entre otros.








