Una biznieta de los Castelao argentinos visita Rianxo y recuerda lazos que unen Galicia y emigración y mantienen viva la llama del ilustre galleguista
En ese encuentro también estuvo Teresa Bravo, que fue cuidadora y amiga de las hermanas de Castelao y cuya presencia añadió un matiz íntimo y entrañable a la presencia de Paula Uramburu en la villa

Rianxo abrió nuevamente sus puertas a la memoria y recibió con profunda emoción a Paula Uramburu, biznieta de Francisco Castelao y nieta de Blanca Isabel Castelao Roza, familia argentina del ilustre galleguista, y que llegó desde el otro lado del Océano Atlántico para reencontrarse con la cuna de su familia. Fue un regreso a sus raíces y su presencia en la localidad barbanzana se convirtió en algo más que una visita, pues fue un “diálogo vivo entre a emigración e a terra, entre a lembranza e a identidade”, según indicaron quienes la acompañaron. Además, subrayaron que ella representa la continuidad de una historia que se inició en el momento en que Francisco y Manuel, tíos de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, emprendieron viaje hacia Argentina.
Acompañada por el presidente de la Fundación Castelao, Miguel Anxo Seixas, fue recibida en el consitorio rianxeiro por el alcalde, Julian Bustelo, y por representantes de la Asociación Etnolóxica ‘Alfonso Manuel Rodríguez Castelao’, entre los que se encontraban su presidente, Xosé Bravo,; su secretario, Xusto Ordóñez, y los vocales Carmen Garcia y Benito Miguens. Después del recibimiento institucional, Paula recorrió las calles y espacios más emblemáticos de Rianxo, aquellos que fueron escenario de la vida y de los recuerdos de la familia Castelao, incluyendo el Paseo da Ribeira en donde luce el busto del ilustre galleguista. “Cada pedra, cada esquina, semellaba devolverlle un anaco de historia compartida”, indicó Ordóñez.
En ese encuentro también estuvo Teresa Bravo, figura querida y respetada en Rianxo, que durante años fue cuidadora y amiga de las hermanas de Castelao y cuya presencia añadió un matiz íntimo y entrañable a la presencia en la villa de Paula Uramburu, como si la memoria se hiciera carne y voz ante los presentes. De esa manera, Rianxo vivió una jornada que recordó la fuerza de los lazos familiares y culturales que unen Galicia con la emigración y que mantienen viva la llama de Castelao, símbolo eterno de la identidad gallega.























